Las fuerzas de seguridad francesas han arrestado a más de 300 personas en diversas zonas del país tras los incidentes que siguieron a la victoria del París Saint-Germain (PSG) frente al Arsenal en la final de la Liga de Campeones, una noche de festejos que terminó derivando en numerosos disturbios, sobre todo en la capital.
A medianoche se habían registrado 336 arrestos en todo el territorio francés, de los cuales 235 correspondían a París. Horas antes, las autoridades habían comunicado 326 detenciones a nivel nacional, según el último balance difundido por la Prefectura de Policía de París y citado por medios como “Le Parisien” o “Le Monde”.
Miles de seguidores salieron a las calles para celebrar el triunfo del club parisino ante el Arsenal en la final disputada en Budapest, aunque parte de esas concentraciones degeneraron en episodios violentos y daños materiales. En los Campos Elíseos llegaron a reunirse hasta 20.000 personas, mientras la Policía ponía en marcha distintos dispositivos para controlar la masiva presencia de público. También se produjeron grandes aglomeraciones en los barrios de Barbès y Strasbourg-Saint-Denis.
A lo largo de la noche, un agente de Policía resultó herido, un quiosco fue pasto de las llamas y varios vehículos sufrieron importantes daños. Además, varios grupos intentaron acercarse a una comisaría del distrito VIII de París, aunque fueron dispersados por las fuerzas del orden.
Las autoridades informaron igualmente de una breve ocupación de la carretera de circunvalación a la altura de Porte Maillot, donde decenas de personas irrumpieron en la vía antes de ser desalojadas. En los alrededores del Parque de los Príncipes, cerca de un millar de aficionados fueron contenidos por la Policía tras la retirada de barricadas improvisadas.
La Prefectura indicó además que, en el marco de los dispositivos de seguridad, se incautaron 24 bengalas y alrededor de un centenar de petardos y morteros pirotécnicos.
También se registraron actos vandálicos contra varios comercios y elementos de mobiliario urbano en distintos puntos de la capital.
Los incidentes no se circunscribieron únicamente a París. Las autoridades reportaron altercados en otras ciudades francesas, entre ellas Grenoble y Toulouse. En Grenoble se produjeron lanzamientos de artefactos pirotécnicos y daños en los escaparates de varios establecimientos.
Ante la posibilidad de disturbios, el Ministerio del Interior había desplegado de forma preventiva a 22.000 policías y gendarmes en todo el país, incluidos unos 8.000 agentes en París y su área metropolitana.
“Nuestra responsabilidad es garantizar a todos una celebración pública pacífica y totalmente segura”, había señalado previamente la Prefectura de Policía, que insistió en sus instrucciones de “capacidad de respuesta, compromiso y firmeza”.