La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este martes que Israel continúa “seguir matando” a cientos de personas en el sur de Líbano mediante ataques reiterados, a pesar del alto el fuego declarado el 17 de abril y prorrogado durante varias semanas.
Según la ONG, esta ofensiva en curso está generando un desplazamiento forzoso de miles de residentes, ya que la destrucción de viviendas y localidades enteras “no se ha detenido en ningún momento durante las últimas semana”. En su comunicado, MSF subraya que los hospitales del sur del país “siguen recibiendo heridos día tras día”.
“Hemos atendido todo tipo de lesiones graves desde el inicio oficial del alto el fuego”, señala la doctora Thienminh Dinh, médica de urgencias de MSF que reparte su tiempo entre el hospital de Qana y el de Yabal Amel, en el distrito de Tiro. Relata que “en una sola familia, atendimos a un niño pequeño con laceraciones faciales, a su hermana de cuatro años con fracturas abiertas de cráneo, fracturas en las extremidades y hematomas en los pulmones”.
La doctora lamenta que el padre de los menores “presentaba diversas lesiones y su madre había quedado atrapada bajo los escombros de su casa”. Añade que “los equipos médicos de ambos hospitales trabajan sin descanso para atender a esos pacientes, cuyas lesiones pueden ir desde heridas leves hasta otras más graves que requieren cirugías complejas”.
Los datos recopilados por MSF muestran que, entre el 18 de abril y el 3 de mayo, 173 heridos fueron ingresados en el hospital de Jabal Amel, mientras que otras 145 personas murieron a causa de sus heridas, ya fuera en el propio centro o durante el traslado.
En paralelo, a escasa distancia, los equipos de MSF describen un escenario casi idéntico en los dos hospitales que apoyan en el distrito de Nabatiye. Entre el 26 de abril y el 3 de mayo, estos centros atendieron a 65 personas heridas, de las cuales dos fallecieron posteriormente por la gravedad de las lesiones, y recibieron además a 26 pacientes que llegaron sin vida.
MSF explica que, pese al refuerzo de sus equipos —con más capacidad en urgencias y un incremento de los traslados en ambulancia—, muchos heridos siguen llegando en estado crítico o demasiado tarde, debido a la inseguridad constante y a las largas distancias que deben recorrer para recibir atención, según denuncia el documento.
Traslados de riesgo y escasez de suministros
La organización alerta de que los traslados entre hospitales se ven a menudo entorpecidos por la falta de seguridad en las carreteras. Aun así, “los equipos médicos no tienen más remedio que derivar a los pacientes a otros centros debido a la escasez de material médico esencial, como bolsas de sangre, en sus instalaciones”, advierte MSF.
“Por ejemplo, hace algo más de una semana, en el hospital Najdé al Shaabiyé, dos pacientes gravemente heridos tuvieron que ser trasladados a otro hospital debido a la escasez de sangre, pero fallecieron durante el trayecto”, explica Jeremy Ristord, coordinador general de MSF en Líbano.
Ante la magnitud de las necesidades, el personal sanitario del sur del país se ve obligado a encadenar guardias de hasta 36 horas, con un ritmo de trabajo extremo. En ocasiones, se ven forzados a organizar varias intervenciones quirúrgicas simultáneas sobre un mismo paciente, debido al volumen de casos y a la gravedad de las heridas.
Este contexto repercute también en la salud mental de la población. “No confiamos en este alto el fuego, nos ha quitado toda la esperanza que nos quedaba”, afirma Samia, una mujer desplazada del sur que ahora vive en Barja, en el distrito de Chouf, a pocos kilómetros del río Litani.
Samia cuenta que regresó a su localidad en cuanto se anunció el alto el fuego y descubrió que su vivienda había quedado gravemente dañada. “Si ya no me encontraba bien antes del alto el fuego, ahora estoy cien veces peor”, lamenta.
Ristord insiste en que “la situación se está volviendo más compleja, con patrones de violencia y daños que se agravan cada vez más”. A su juicio, “sin una protección significativa y un acceso sin restricciones a la atención sanitaria, el desplazamiento forzado no ha aportado seguridad ni ha protegido a la población civil”.