Las autoridades rusas han llamado este lunes a consultas a la encargada de negocios de Lituania en Moscú, Jolanta Tubaite, para trasladarle una queja formal por las medidas adoptadas por el Gobierno lituano para desmantelar un cementerio donde reposan soldados y oficiales soviéticos.
En una nota oficial, el Ministerio de Exteriores de Rusia ha explicado que a la diplomática se le expresó una “enérgica protesta” ante los “nuevos y bárbaros planes de las autoridades de liquidar el cementerio en el que hay enterrados ciudadanos soviéticos que murieron en las batallas liberando Lituania de los nazis”.
El departamento que dirige la diplomacia rusa ha recordado que ya en abril se vivió una situación similar en la localidad de Siauliai, y ha descrito estos episodios como parte de una “campaña de profanación de los restos de combatientes”. “Esto no está cesando sino que se está intensificando”, ha lamentado el Ministerio, aludiendo a que ese mismo mes la representante lituana fue igualmente convocada tras la demolición de un monumento funerario dedicado a militares del Ejército Rojo.
En aquel momento, el Ejecutivo ruso consideró que estas actuaciones resultaban “especialmente cínicas” por coincidir con la proximidad del aniversario del Día de la Victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi, conmemoración que Rusia celebra cada 9 de mayo.
Las autoridades de Moscú subrayaron entonces que la destrucción, el deterioro o la profanación de sepulturas militares, también cuando se encuentran fuera de las fronteras rusas, es “punible”, de acuerdo con las leyes vigentes en territorio ruso.
Según datos del Ministerio de Cultura ruso, en Lituania existen 160 tumbas de soldados soviéticos, todas ellas incorporadas al registro de bienes de patrimonio cultural del país báltico. Tras la independencia lituana a comienzos de la década de 1990, se puso en marcha un proceso de retirada de estatuas y monumentos vinculados al periodo soviético.