El activista español Saif Abdulkeshek, detenido por Israel el pasado jueves mientras participaba en la Global Sumud Flotilla con destino a Gaza, ha dejado de ingerir agua, elevando así una huelga de hambre iniciada hace días.
La decisión se produce después de que un tribunal israelí haya rechazado la apelación presentada contra la prórroga de su detención, lo que mantiene a Abdulkeshek y al activista brasileño Thiago Ávila bajo custodia al menos hasta el domingo 10 de mayo.
Para dar cuenta sobre las medidas que tomará el Gobieno con respecto a la situación del activista, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, comparecerá mañana en el Congreso a petición de EH Bildu, ERC, Sumar y el Grupo Mixto.
Huelga de hambre que escala a huelga seca
Según ha informado la organización jurídica Adalah, que defiende a ambos activistas, la situación en prisión se mantiene en condiciones de aislamiento.
Ambos detenidos comenzaron el pasado 1 de mayo, en protesta por su arresto, y ahora el activista español ha ido un paso más allá al rechazar también la ingesta de agua.
El Gobierno español ha reclamado esta semana la “liberación inmediata” de Abukeshek al considerar que su detención por parte de Israel es ilegal. El cónsul de España en Tel Aviv ha seguido de cerca el caso, asistiendo a las actuaciones judiciales y manteniendo un contacto continuo tanto con el detenido como con su familia.
En paralelo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, instó el martes al Ejecutivo israelí a presentar pruebas que sustenten la detención del activista español.
Albares ha señalado que, aunque Saif se encuentra “bien dentro de las terribles circunstancias”, las explicaciones ofrecidas por las autoridades israelíes desmienten de forma rotunda las acusaciones que se le atribuyen.
Los grupos que han impulsado la comparecencia de Albares en el Congreso han solicitado explicaciones sobre las medidas diplomáticas y legales que se adoptarán para garantizar la seguridad del activista y así como el cumplimiento de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
En su escrito, las formaciones firmantes defienden que la flotilla tenía fines exclusivamente pacíficos y humanitarios y denuncian que ha sido “atacada ilegalmente” por el Estado de Israel, al que acusan de haber detenido a sus miembros vulnerando la legalidad internacional y el citado tratado marítimo de Naciones Unidas.
Detención en aguas internacionales
Los dos activistas fueron interceptados por la Marina israelí en aguas internacionales cuando navegaban hacia Gaza con ayuda humanitaria, según la defensa.
Adalah sostiene que la detención es ilegal, argumentando que el barco navegaba bajo bandera italiana, por lo que la jurisdicción correspondería a Italia y no a Israel. La organización denuncia que el arresto debería haberse realizado, en su caso, mediante un procedimiento de extradición formal.
Críticas al proceso judicial
El tribunal de Ascalón había autorizado previamente una prórroga de seis días de la detención, hasta el próximo domingo 10 de mayo, decisión que fue posteriormente recurrida sin éxito.
La defensa denuncia además que la resolución se ha basado en “pruebas secretas” y que no se han tenido en cuenta los argumentos sobre la legalidad del arresto en aguas internacionales, ni la transparencia de la información pública sobre la flotilla.
Adalah ha calificado la situación como una “complicidad judicial preocupante”, al considerar que se están utilizando argumentos de seguridad para justificar la detención prolongada de los activistas.
La organización sostiene que este caso forma parte de un patrón más amplio de criminalización de las iniciativas de solidaridad y entrega de ayuda humanitaria hacia Gaza.