Save the Children reclama el fin permanente de la guerra tras 45 días de pesadilla por la ofensiva de Israel en Líbano

Save the Children exige que la tregua en Líbano se convierta en un alto el fuego permanente tras 45 días de ofensiva israelí y miles de niños afectados.

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Destrucción en la capital de Líbano, Beirut, tras una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra la ciudad y otros puntos del país (archivo) Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

Destrucción en la capital de Líbano, Beirut, tras una oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra la ciudad y otros puntos del país (archivo) Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

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La organización no gubernamental Save the Children ha advertido este viernes de que el acuerdo de alto el fuego de diez días en Líbano solo ofrece “una frágil sensación de alivio” a las familias del país, después de 45 días de “pesadilla” por la ofensiva de Israel, y ha insistido en que esta pausa en los combates debe convertirse en un cese de hostilidades “definitivo y permanente”.

“Las noticias sobre una pausa temporal en las hostilidades trae una frágil sensación de alivio para los niños y las familias, pero esto no es un alto el fuego hasta que sea definitivo y permanente”, ha afirmado la directora de la ONG en Líbano, Nora Ingdal, subrayando que “los niños en Líbano han hecho frente a una pesadilla de 45 días en los que ningún punto del país era seguro”.

Ingdal ha recordado que la infancia libanesa sufre las consecuencias de la violencia desde 2023 y ha precisado que “casi 20 niños han muerto o resultado heridos cada día por bombardeos de las fuerzas israelíes desde el 2 de marzo”, lo que se traduce en cerca de 800 menores muertos o heridos y más de 350.000, “uno de cada cinco”, obligados a huir de sus hogares.

“Los niños y las familias han estado durmiendo en tiendas de campaña o en refugios colectivos abarrotados, con cualquier sentimiento de normalidad e infancia arrebatado”, ha explicado la responsable de Save the Children, que ha indicado que los equipos sobre el terreno ya observan cómo algunas familias “inician su camino de vuelta a sus hogares, sin estar seguras de si encontrarán algo a su llegada”.

En esta línea, ha señalado que “muchas” familias trasladan a la ONG que “tienen medio de volver”. “Para algunas no hay una casa a la que volver, lo que las fuerza a seguir desplazadas en refugios colectivos”, ha lamentado, antes de recalcar que la organización continúa proporcionando apoyo psicosocial a los menores, trabajando para reunir a familias separadas, asegurar el acceso a agua potable y repartir artículos básicos entre la población desplazada.

“Este momento debe marcar el comienzo de una estabilidad y un alivio duraderos, no solo una pausa antes de que continúe el sufrimiento”, ha defendido Ingdal. “Los niños necesitan estabilidad para recuperarse del trauma de la guerra, para volver a la escuela, para jugar y para reconstruir sus vidas sin el temor constante de que la violencia se reanude”, ha añadido.

Las últimas hostilidades de gran intensidad comenzaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático. En respuesta, las fuerzas israelíes desencadenaron una nueva ofensiva a gran escala y una invasión terrestre de Líbano, que ha dejado cerca de 2.200 muertos desde entonces.

Antes de esta escalada, las partes habían alcanzado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de combates derivados de los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, Israel mantuvo los bombardeos sobre territorio libanés alegando que actuaba contra Hezbolá, pese a las denuncias de Beirut y del propio grupo por estas operaciones.