El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha dejado entrever este viernes su malestar con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, por reabrir viejas heridas históricas tras la reciente decisión de trasladar a Kiev los restos del dirigente ultranacionalista y colaboracionista nazi Andri Melnik para volver a enterrarlos con honores de Estado.
“Si discutimos sobre el pasado, alguien más ganará el futuro”, ha escrito Tusk en sus redes sociales. “El presidente de Ucrania debería entenderlo finalmente. Los polacos también. ¡Antes de que sea demasiado tarde!”, ha añadido el jefe del Gobierno polaco, en un mensaje que apunta directamente a la iniciativa de Zelenski.
El pasado lunes, el mandatario ucraniano presidió en la capital la ceremonia de reinhumación de Melnik, conocido por su colaboración con la Alemania nazi, apenas una semana después de que sus restos y los de su esposa, Sofía, fueran trasladados desde Luxemburgo a Ucrania.
Desde Rusia han aprovechado el acto para cargar contra Zelenski, al que acusan de “glorificar a criminales nazis”, y han utilizado este episodio como argumento adicional para legitimar la llamada “operación militar especial” destinada a “desnazificar” el este de Ucrania, iniciada con la invasión lanzada en febrero de 2022.
Melnik fue uno de los dirigentes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (UON) --prohibida en Rusia--, una formación política de inspiración fascista, polémica por ser ensalzada por su resistencia frente al dominio soviético y la ocupación polaca, y que colaboró con el régimen nazi en distintas fases de la II Guerra Mundial.
Se le responsabiliza de la matanza de judíos y polacos durante aquellos años, aunque terminó siendo rechazado por los propios nazis, que se negaban a aceptar la creación de un Estado ucraniano independiente y lo enviaron a un campo de concentración en 1944, donde permaneció encarcelado durante varios meses.
El retorno de los restos de Melnik se enmarca en el programa de repatriaciones impulsado por el Ejecutivo de Zelenski, que contempla también el traslado a Ucrania de otras figuras controvertidas del nacionalismo ucraniano, entre ellas Yevguén Konovalets.