La Fiscalía General de Ucrania ha cursado una petición formal a Israel para que proceda a la incautación de un buque de bandera rusa que transportaría una carga de grano ucraniano presuntamente sustraído, intensificando así la presión de Kiev sobre Tel Aviv por su falta de actuación ante este problema, después de que la Unión Europea haya advertido con posibles sanciones.
El fiscal general ucraniano, Ruslan Kravchenko, ha explicado que toda la documentación relacionada con el caso ya ha sido remitida a las autoridades israelíes competentes. En su solicitud, Kiev reclama que se lleve a cabo un registro e incautación del buque 'Panoramitis', así como de su cargamento y de todos los documentos asociados, además de la toma de declaración a los integrantes de la tripulación.
De acuerdo con la versión de las autoridades ucranianas, el barco, que tiene como destino el puerto de Haifa, en el norte de Israel, transporta grano procedente de las zonas del este de Ucrania que están bajo control ruso desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
“Desde el comienzo de la agresión a gran escala de Ruisa, se han exportado ilegalmente más de 1,7 millones de toneladas de productos agrícolas con un valor total superior a los 20.000 millones de grivnas (unos 387 millones de euros) desde los territorios temporalmente ocupados de Ucrania”, ha denunciado el fiscal.
“Se acabó la época de impunidad para el saqueo bajo banderas extranjeras”, ha enfatizado Kravchenko, quien avisa de que continuarán identificando cada uno de los buques implicados en este tipo de operaciones ilícitas, con el objetivo de llevar ante la Justicia a todos los responsables y colaboradores en delitos contra Ucrania.
En los últimos días, las autoridades ucranianas han incrementado la dureza de su discurso para visibilizar este asunto, reclamando no solo una reacción concreta por parte de Israel, sino también reprochando la falta de reciprocidad que, a su juicio, se da entre ambos socios en materia de apoyo mutuo.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha urgido públicamente a Israel a tomar medidas, una postura que no ha sido bien recibida en el país hebreo, que sostiene que no existen pruebas que respalden estas acusaciones y critica que Kiev haya optado por difundir sus quejas a través de redes sociales y medios de comunicación, en lugar de limitarse a los canales diplomáticos habituales.