Las autoridades anticorrupción de Ucrania han vuelto a situar en el centro de sus pesquisas a quien fuera jefe de la oficina presidencial y principal colaborador del presidente Volodimir Zelenski, Andri Yermak. En esta ocasión, figura en un procedimiento por el supuesto blanqueo de 460 millones de grivnas (8,9 millones de euros) mediante la construcción de viviendas de lujo en las afueras de Kiev.
La agencia anticorrupción ucraniana (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO) han señalado que Yermak estaría integrado en un grupo organizado en el que también figura un ex vice primer ministro y otros implicados, entre ellos un empresario ya señalado en la operación “Midas”, vinculada a sobornos masivos en el sector energético y que precipitó la dimisión de un asesor de Zelenski.
Según la investigación, los sospechosos habrían canalizado fondos procedentes de contratos con la compañía estatal Energoatom a través de la promoción de residencias de alto nivel. Una de estas propiedades, ubicada en la localidad rural de Kozin, en la región de Kiev, habría sido reservada para Yermak, y las operaciones se habrían desarrollado entre 2021 y 2025, en pleno conflicto con Rusia.
La NABU ha comunicado que cinco de los siete investigados han sido arrestados. La detención de los otros dos no ha sido posible, ya que se encuentran fuera de Ucrania. Entre ellos figura Timur Mindich, considerado cabecilla del caso “Midas” y copropietario de Kvartal 95, la productora creada junto a Zelenski en su etapa de humorista antes de llegar a la Presidencia.
En cuanto a Yermak, las autoridades le han notificado formalmente las sospechas en su contra, paso previo a una eventual imputación. Este nuevo frente judicial se enmarca como una derivada del caso “Midas”, destapado en noviembre del año pasado, y estalló en pleno esfuerzo de Kiev por combatir la corrupción institucional, un lastre para sus aspiraciones de ingreso en la Unión Europea.
De acuerdo con las pesquisas, Mindich habría sido el principal responsable de una red que exigía sobornos a contratistas de Energoatom, la operadora pública de las centrales nucleares del país, por un total de 90 millones de euros. La trama habría contado con el apoyo de varios altos cargos del Gobierno de Zelenski, entre ellos los entonces ministros de Energía y Justicia, Svitlana Grinchuk y Herman Galushchenko.
Tras la revelación de estos hechos se desencadenó una oleada de arrestos y renuncias, incluida la de Yermak, que se había consolidado como una de las figuras clave de Ucrania durante la guerra. Su papel le llevó a participar en encuentros de alto nivel, como la fallida cita con el entonces presidente Donald Trump en la Casa Blanca, así como en las conversaciones de paz con Rusia.