PSOE y PP chocan en el Congreso y no cierran una declaración de condena por la expulsión del diputado de Vox

PSOE y PP no consiguen pactar en el Congreso una declaración unánime de condena por el incidente y posterior expulsión del diputado de Vox José María Sánchez García.

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El vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez de Celis (i), y el diputado de Vox José María Sánchez (d), durante el pleno en el Congreso  Jesús Hellín - Europa Press

El vicepresidente primero del Congreso, Alfonso Rodríguez de Celis (i), y el diputado de Vox José María Sánchez (d), durante el pleno en el Congreso Jesús Hellín - Europa Press

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El PSOE y el PP no han logrado acordar en el Congreso un texto conjunto de condena sobre el incidente protagonizado este martes por el diputado de Vox José María Sánchez García, quien subió a la tribuna presidencial y se encaró con una letrada y con la Presidencia de la Cámara.

Sánchez García, portavoz de Vox en la Comisión Constitucional, fue expulsado del Pleno tras ser llamado al orden en tres ocasiones, después de enfrentarse con una letrada de la mesa presidencial y con el vicepresidente primero del Congreso, Alfredo Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento ejercía como presidente de la sesión.

El parlamentario protestó desde su escaño durante el debate de una iniciativa del PSOE sobre la quema de libros durante el franquismo, después de que, según su versión, el diputado de ERC Jordi Salvador le dirigiera graves insultos con expresiones como “asesino”, “ignorante” y “criminal”.

Una declaración sin recorrido por el veto de Vox

Este miércoles el PSOE impulsó una declaración de condena que obtuvo la firma de todos sus socios parlamentarios, pero que no contó con el respaldo ni del PP ni de Vox, ya que los 'populares' reclamaban introducir modificaciones. En cualquier caso, la iniciativa estaba abocada al fracaso desde el inicio, al requerir unanimidad y negarse Vox a apoyar una censura contra su propio diputado.

El borrador elaborado por los socialistas sostenía que el episodio de Sánchez Díaz “no es una anécdota”, sino “una forma de hacer política basada en el ruido, en la intimidación y en el desprecio de las normas básicas de la convivencia democrática”.

“Encararse físicamente con los servicios jurídicos de la Cámara y desoír reiteradamente a la Presidencia vulnera el Reglamento. Pero hacerlo desde la propia tribuna presidencial, a escasos centímetros del presidente, atenta, además, contra la dignidad de esta institución”, añadía el texto.

Por ese motivo, el PSOE pretendía que el Congreso rechazase “firmemente” lo ocurrido y que no volviera a producirse porque, recalcaba, “la democracia no es gritar más”, sino “respetar más”.

“El Congreso no es un espectáculo; no es un plató de televisión ni un ring. Es la sede de la soberanía y merece respeto”, remarcaba la propuesta socialista, que concluía llamando a la Cámara a reafirmar su compromiso “con el respeto, la convivencia y la ejemplaridad” frente a quienes “intentan degradar” la institución.

El PP reclama una condena más amplia

La redacción planteada por el PSOE fue “enmendada” por el PP, que planteó que el Congreso extendiera la condena a las “muchas” conductas de otros grupos parlamentarios, no sólo de Vox, que considera “igualmente condenables”, como gritos, insultos o gestos, que, a su juicio, no son “reprobados habitualmente por la Presidencia de la Cámara”.

La enmienda de los 'populares' también incluía una exigencia a la Presidencia del Congreso para que dejase de “bloquear leyes, práctica que ya cuenta con el rechazo del Tribunal Constitucional”, según recordó el PP, aludiendo a la decisión adoptada por unanimidad este martes por el Pleno del Alto Tribunal.