El choque entre horario escolar y reloj biológico dispara la somnolencia y el estrés en adolescentes

Expertos alertan de que el desfase entre horario escolar y reloj biológico agrava la falta de sueño, el estrés y el fracaso académico en adolescentes.

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El coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría, Gonzalo Pin, ha alertado de que la descoordinación entre el horario lectivo y el ritmo biológico propio de la adolescencia —una etapa en la que aumenta la tendencia a la nocturnidad y a retrasar la hora de irse a dormir por un fenómeno biológico y universal— incrementa la somnolencia diurna, el estrés y el riesgo de fracaso escolar, además de repercutir de forma negativa en la salud mental y emocional.

Estas conclusiones se han puesto sobre la mesa en la III Jornada de la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad Europea de Valencia, celebrada en el Campus Turia bajo el lema “El tiempo importa: sueño, salud y aprendizaje”, un encuentro centrado en analizar las consecuencias del déficit de sueño en la infancia y la adolescencia con la participación de especialistas del ámbito sanitario, educativo e institucional.

Durante la jornada se ha incidido en que un 70 por ciento de los adolescentes no alcanza las horas de descanso recomendadas para su correcta maduración, que hasta un 35 por ciento de los jóvenes presenta dificultades relacionadas con el sueño y que la pérdida media diaria de descanso en esta etapa se sitúa en 2,6 horas. Este déficit genera un “jet lag” social de 2,4 horas, una de las cifras más altas de Europa occidental.

El profesor titular de Sociología de la Universitat de València y responsable del Proyecto Kairos, Daniel Gabaldón, ha señalado que los adolescentes en España pueden llegar a dormir hasta tres horas menos de lo aconsejado para su franja de edad, con un impacto directo en la atención, la memoria, la regulación de las emociones y su bienestar general.

Gabaldón ha añadido que la falta de ajuste entre los horarios de los centros educativos y los ritmos internos de los jóvenes no solo afecta al sueño, sino también a la organización del tiempo diario, al rendimiento cognitivo y al grado de satisfacción con su vida.

Retrasar la hora de entrada en secundaria

A partir de estas evidencias, los expertos Gonzalo Pin y Daniel Gabaldón han intervenido en una mesa redonda junto al secretario autonómico de Educación de la Generalitat Valenciana, Daniel McEvoy, y la subdirectora general de Prevención y Promoción de la Salud de la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana, Mara Garcés. En este debate se ha planteado la conveniencia de retrasar el inicio de la jornada escolar en secundaria como medida clave para abordar el problema del sueño en esta etapa educativa.

Según han explicado los ponentes, bajo la moderación de la neuróloga pediátrica Lucía Monfort, la modificación del horario en la ESO se considera una intervención de bajo coste y alto impacto, capaz de aumentar entre 38 y 45 minutos diarios el tiempo total de sueño. Esta ganancia de descanso se ha asociado con mejoras en el rendimiento académico, la salud mental, la seguridad y el bienestar del profesorado.

Las experiencias internacionales, ampliamente documentadas, indican que los retos organizativos derivados de estos cambios horarios son asumibles y que la falta de actuación conlleva un coste real en términos de salud y de equidad social.

Por su parte, Mara Garcés ha situado el descanso infantil y adolescente como una prioridad de salud pública, recordando que casi la mitad de los niños en España no cumple las recomendaciones de sueño. Ha advertido de que esta situación se ha agravado en las últimas décadas y presenta un claro gradiente social, con un impacto más severo en los contextos con mayor vulnerabilidad.

En esta línea, la rectora de la Universidad Europea de Valencia, Rosa Sanchidrián Pardo, ha remarcado que el sueño no debe concebirse como una cuestión exclusivamente individual, sino como un reto compartido por toda la sociedad. “El tiempo que dormimos, el tiempo que aprendemos y los tiempos que impone la sociedad están profundamente interconectados”, ha afirmado.