Una representación del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM) ha acudido al “ESMO Breast Cancer”, el Congreso Anual de Cáncer de Mama de la Sociedad Europea de Oncología Médica, donde ha dado a conocer los resultados de un estudio innovador que explora las vivencias y necesidades de los pacientes con enfermedad avanzada más allá del ámbito estrictamente clínico.
En concreto, el “Estudio etnográfico sobre los pacientes con cáncer de mama metastásico”, impulsado por la compañía farmacéutica Gilead Sciences con el respaldo científico de GEICAM, ha incluido a 31 pacientes y 10 cuidadores. Tal y como han señalado los miembros del grupo, este trabajo pone de relieve “el impacto de factores como la sexualidad, la imagen corporal y la situación laboral y económica en la calidad de vida”.
Asimismo, el estudio “identifica una demanda de más información, y mayor apoyo psicológico y acompañamiento a lo largo de la enfermedad”, ha indicado GEICAM, que también ha resaltado que “muestra que el cáncer de mama metastásico afecta profundamente la calidad de vida en dimensiones también laborales y económicas”. “La pérdida de ingresos, las dificultades en el trabajo y los costes asociados a la enfermedad añaden una carga relevante al desgaste emocional”, ha precisado la organización.
En esta línea, GEICAM ha remarcado que el trabajo “identifica cuatro fases del proceso asistencial -diagnóstico, comunicación de la metástasis, estabilización y fase final-”, y “explica que las prioridades de los pacientes cambian en cada una de ellas, desde la supervivencia inicial hasta la búsqueda de bienestar y alivio del sufrimiento”.
Del mismo modo, la investigación “subraya que la experiencia de la enfermedad varía según el subtipo de cáncer y que los cuidadores sufren un desgaste físico y emocional constante”. “Las conclusiones apuntan a la necesidad de avanzar hacia una atención más integral y centrada en la persona, incorporando apoyo psicológico, asesoramiento en sexualidad, mejor comunicación, protección financiera y recursos adaptados a pacientes y cuidadores”, ha añadido el grupo cooperativo.
Nuevo estudio sobre combinación terapéutica en cáncer de mama HER2+ metastásico
Por otro lado, en esta reunión científica celebrada en la ciudad alemana de Berlín, GEICAM ha presentado también datos actualizados del estudio en Fase 2 “TrasTUCAN”, que analiza la eficacia y seguridad de una nueva combinación terapéutica (trastuzumab, tucatinib y vinorelbina oral) en pacientes con cáncer de mama metastásico HER2+ previamente tratadas. “Los datos muestran una actividad clínica limitada y un perfil de toxicidad relevante en la población analizada”, ha indicado la organización.
Según ha explicado, “la incorporación de nuevas terapias dirigidas ha transformado el manejo del cáncer de mama HER2+ metastásico, mejorando de forma significativa la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes”. En este contexto, ha detallado que el ensayo “se diseñó para explorar una alternativa terapéutica basada en la combinación de trastuzumab, tucatinib y vinorelbina oral, con el objetivo de ampliar las opciones disponibles en líneas avanzadas de la enfermedad”.
“Los pacientes incluidos presentaban una enfermedad muy avanzada, con una mediana de tres líneas de tratamiento previo para enfermedad metastásica”, ha señalado la oncóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, la doctora Yolanda Jerez, una de las investigadoras principales del estudio junto con la oncóloga del Hospital Universitario de Donostia, la doctora Isabel Álvarez.
La doctora Jerez ha precisado que “la gran mayoría ya había recibido terapias innovadoras como trastuzumab-deruxtecan, un fármaco que ha cambiado el paradigma del tratamiento, pero que también define un perfil de resistencia más complejo en líneas posteriores”.
En este sentido, desde GEICAM han detallado que el ensayo “incluyó a pacientes de cáncer de mama HER2+ metastásico previamente tratadas con múltiples líneas de tratamiento, incluidas terapias anti-HER2”. “En términos de eficacia, la tasa de respuesta objetiva fue del 15,4 por ciento, con una tasa de control de la enfermedad del 53,8 por ciento y una tasa de beneficio clínico del 30,8 por ciento”, han indicado, para agregar que “la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 4,4 meses y la mediana de supervivencia global de 10,9 meses”.
Por último, y en lo relativo a la seguridad, han apuntado que “se observaron eventos adversos hematológicos, destacando la neutropenia de grado 4”. “Este tipo de efectos llevaron a la interrupción del tratamiento en algunos casos”, han concluido.