La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) ha instado a fortalecer y consolidar las áreas específicas de Neuro-UCI destinadas a pacientes neurocríticos, dado que la asistencia por equipos especializados se asocia con una mayor supervivencia y con mejores resultados funcionales que la atención no especializada.
“Manejar con certidumbre en la UCI a estos pacientes es decisivo, sobre todo porque no solo importa la lesión inicial, sino también evitar la lesión cerebral secundaria, que puede venir causada por hipoxia, hipotensión, edema cerebral, hipertensión intracraneal, fiebre”, ha explicado el médico intensivista Jon Pérez Bárcena, del Hospital Universitario Son Espases de Palma.
Este tema se ha tratado este miércoles en la inauguración de las V Jornadas de los Aspectos Clínicos de los Pacientes Neurocríticos de la SEMICYUC, que tienen lugar en Madrid hasta este jueves, bajo la dirección del jefe de sección de la UCI de Trauma del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y vicepresidente de la SEMICYUC, Mario Chico, junto con el propio Pérez Bárcena.
El especialista ha recalcado que los pacientes neurocríticos requieren una vigilancia “muy estrecha” y “decisiones rápidas”, ya que “pequeños cambios” en la presión arterial, la oxigenación, la ventilación o el nivel de consciencia “pueden traducirse en un empeoramiento neurológico importante”.
Por otro lado, el presidente de la SEMICYUC, José Garnacho, ha subrayado que la atención de estos pacientes exige un abordaje multidisciplinar, “liderado por intensivistas”, con el fin de optimizar tanto su supervivencia como su recuperación funcional.
En este contexto, las Neuro-UCI no se orientan únicamente a que el paciente sobreviva, sino a lograrlo con la mejor función neurológica posible, preservando al máximo la viabilidad del tejido cerebral.
Avances en la atención a los pacientes neurocríticos
El presidente de la SEMICYUC ha señalado que, en los últimos años, se han conseguido avances que han mejorado el pronóstico de estos enfermos críticos gracias a un conocimiento más profundo de la fisiopatología, a una monitorización más completa, a la incorporación de terapias más eficaces y a la prevención de complicaciones infecciosas u otras.
En esta línea, Pérez Bárcena ha destacado la evolución hacia una monitorización “neurológica multimodal”, que no se limita a vigilar la tensión arterial o la saturación de oxígeno, sino que incorpora parámetros como la presión intracraneal, la oxigenación cerebral, el Doppler transcraneal o el metabolismo cerebral, lo que “permite detectar antes el deterioro y ajustar el tratamiento de forma más individualizada”.
Estos progresos se integran en una medicina intensiva cada vez más personalizada. “En vez de aplicar objetivos iguales para todos, hemos de adaptar el tratamiento al tipo de lesión, al patrón de monitorización y a la respuesta del propio cerebro del paciente. Individualizar la presión de perfusión y la oxigenación es el camino a seguir”, ha añadido.
La sociedad científica ha remarcado que la puesta en marcha y consolidación de unidades de Neuro-UCI supone apostar por equipos de neurointensivistas con alta especialización, que requieren una formación específica. En este sentido, las Jornadas que se celebran en Madrid incluyen talleres de neuromonitorización multimodal, Doppler transcraneal, pupilometría y control de la temperatura.