Un estudio descarta infradiagnóstico de la enfermedad de Wilson en trasplantados por cirrosis de origen desconocido

Una investigación en trasplantados hepáticos por cirrosis criptogénica concluye que la enfermedad de Wilson no está infradiagnosticada en este grupo.

2 minutos

Comenta

Publicado

2 minutos

Más leídas

Un trabajo científico difundido en la revista “Annals of Hepatology” concluye que la enfermedad de Wilson no estaría pasando desapercibida en personas sometidas a trasplante hepático por cirrosis sin causa identificada.

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo del área del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) y del área de Enfermedades Raras (CIBERER) del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF), en colaboración con el INCLIVA y la Universitat de València.

La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco habitual que provoca un exceso de cobre en el organismo, con afectación sobre todo hepática y neurológica. Aunque los análisis genómicos apuntan a que su prevalencia real podría ser superior a la reflejada en los registros clínicos, se había planteado la posibilidad de un infradiagnóstico, en particular en pacientes con cirrosis avanzada sin explicación clara.

Para contrastar esta hipótesis, el equipo examinó una cohorte de adultos trasplantados de hígado en el Hospital La Fe entre 1991 y 2023. De los 2.708 trasplantes hepáticos efectuados en ese intervalo, únicamente 17 pacientes cumplían criterios estrictos de cirrosis criptogénica, tras excluir de forma minuciosa otras etiologías como infecciones víricas, patologías autoinmunes, colestasis crónicas o enfermedades metabólicas.

Sobre estos casos se realizó un estudio genético exhaustivo del gen ATP7B, abarcando todas las regiones codificantes, las zonas intrónicas próximas y el promotor, una estrategia que permite identificar más del 97 por ciento de las variantes causales conocidas de la enfermedad de Wilson.

“Los resultados muestran que no se identificaron mutaciones patogénicas compatibles con la enfermedad de Wilson en ninguno de los pacientes estudiados. En total, se detectaron 22 variantes genéticas, todas ellas clasificadas como benignas o probablemente benignas según bases de datos internacionales”, ha comentado Carmen Espinós, coordinadora del estudio e investigadora del área de Enfermedades Raras del CIBER (CIBERER) en la Universitat de València-INCLIVA.

Asimismo, se halló una variante inédita (c.256A>C), cuya trascendencia clínica no pudo establecerse, aunque los modelos bioinformáticos apuntan a que no desempeñaría un papel determinante en la patología hepática.

Según su primera autora, Marina Berenguer, jefa de grupo del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) en el IIS La Fe-HUP La Fe de Valencia “estos hallazgos indican que, al menos en este centro de referencia, la enfermedad de Wilson es poco probable como causa no detectada de cirrosis avanzada que requiera trasplante hepático”.

El trabajo subraya también la necesidad de una valoración clínica, analítica y genética detallada antes de catalogar una cirrosis grave como de origen no filiado. En este sentido, los resultados apoyan que, cuando se siguen protocolos diagnósticos estrictos, la enfermedad de Wilson difícilmente pasará inadvertida en fases avanzadas.

Los investigadores señalan que estos datos proporcionan evidencia útil para perfeccionar los algoritmos diagnósticos en pacientes con cirrosis sin causa aparente. Aun así, el grupo remarca la conveniencia de impulsar estudios multicéntricos con series más amplias de enfermos que permitan confirmar estos hallazgos en otras poblaciones.