Un estudio español concluye que el VIH no aumenta el riesgo de cáncer tras un trasplante de hígado

Un estudio multicéntrico español confirma que las personas con VIH no tienen más riesgo de cáncer tras un trasplante hepático en la era del tratamiento eficaz.

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Las personas con VIH no tienen más riesgo de cáncer tras un trasplante hepático, según un estudio multicéntrico español CIBER

Las personas con VIH no tienen más riesgo de cáncer tras un trasplante hepático, según un estudio multicéntrico español CIBER

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Las personas que viven con VIH no presentan un riesgo superior de desarrollar cáncer después de someterse a un trasplante hepático, según un amplio estudio multicéntrico coordinado por el Grupo de Estudio del SIDA (GeSIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). El trabajo ha sido gestionado por la Fundación de ambas instituciones, con la participación de equipos de los Centros de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD).

“Estos resultados contribuyen a disipar una de las principales preocupaciones históricas en torno al trasplante de órganos sólidos en personas con VIH”, ha señalado el jefe de grupo del primero de estos CIBER en el Hospital Clinic de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), el doctor José María Miró, responsable de este estudio prospectivo.

El especialista recuerda que la inquietud tradicional era “la posibilidad de que la inmunosupresión necesaria para evitar el rechazo, sumada a la alteración inmunológica asociada al virus, incrementara de forma sustancial el riesgo oncológico”. “La evidencia generada indica que, en el contexto actual de tratamiento antirretroviral eficaz y seguimiento especializado, esta población no presenta un perfil de riesgo diferencial”, ha añadido.

El análisis, que incluye a más de 1.000 receptores de trasplante, se ha publicado en la revista ‘Clinical Infectious Diseases’, de la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas (IDSA, por sus siglas en inglés), y aporta datos robustos que respaldan la seguridad del trasplante de órganos en personas con VIH.

Un seguimiento prolongado y comparación entre pacientes

Para la investigación se ha evaluado la aparición de tumores de novo tras el trasplante en una cohorte de 272 receptores con infección por VIH y 816 receptores sin el virus, todos ellos sometidos a trasplante de hígado entre 2002 y 2012. Los pacientes fueron seguidos durante un periodo prolongado, con una mediana superior a cinco años. El estudio dejó fuera la recurrencia del carcinoma hepatocelular y los cánceres cutáneos no melanoma, centrándose en tumores sólidos y hematológicos con mayor relevancia clínica.

Incidencia tumoral similar y papel clave de la edad

Aunque los pacientes con VIH eran algo más jóvenes en el momento del trasplante, la incidencia de cáncer fue similar en ambos grupos. Durante el seguimiento, el 5,9 por ciento de las personas con VIH y el 7,5 por ciento de las no infectadas desarrollaron un tumor maligno, una diferencia que no alcanzó significación estadística. La incidencia acumulada a cinco y 10 años fue prácticamente la misma, alrededor del 6 y entre el 12 y el 13 por ciento, respectivamente.

Los tipos de cáncer diagnosticados con mayor frecuencia tras el trasplante fueron el linfoma no Hodgkin, el cáncer de pulmón y los tumores de cabeza y cuello, un patrón comparable al descrito en la población trasplantada general. Tampoco se detectaron diferencias relevantes entre personas con y sin VIH en el momento de aparición de los tumores, en la distribución de los tipos tumorales ni en el estadio en el que se diagnosticaron.

Asimismo, la supervivencia después del diagnóstico de cáncer no mostró variaciones en función del estado serológico. Según los autores, el único factor claramente asociado al desarrollo de tumores fue la mayor edad en el momento del trasplante, lo que refuerza la hipótesis de que el riesgo está más relacionado con el envejecimiento y la exposición acumulada a factores carcinogénicos que con la propia infección por VIH.