Un informe de Cardioalianza revela grandes diferencias autonómicas en el abordaje de las enfermedades cardiovasculares

Cardioalianza denuncia fuertes desigualdades entre comunidades en recursos, acceso y organización del abordaje de las enfermedades cardiovasculares en España.

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Cardioalianza ha alertado de que el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares no es homogéneo en todo el territorio español, ya que existen diferencias entre comunidades autónomas en el acceso y la continuidad de la atención, así como dificultades para medir y confrontar los resultados entre regiones y una brecha entre la planificación, la aplicación real y la vivencia del paciente.

Estas conclusiones se recogen en el informe “Situación de políticas, gestión y atención a las ECV en España”, cuyo objetivo es ofrecer una radiografía de la situación actual a partir de una encuesta respondida por nueve consejerías de Sanidad (Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Foral de Navarra, Comunidad Valenciana, La Rioja y Ciudad Autónoma de Melilla), junto con análisis de datos y revisión de la literatura disponible.

El documento constata que las comunidades participantes disponen de un “alto nivel de consolidación estratégica y organizativa” en el abordaje de la ECV, ya que todas cuentan con marcos estratégicos, bien mediante estrategias o planes específicos, o bien incorporando estas patologías como prioridad en su plan de salud. Sin embargo, también indica que en algunos casos se mantienen estrategias con más de diez años de antigüedad.

El informe subraya que los marcos estratégicos se orientan sobre todo a las patologías con mayor peso en morbimortalidad y demanda asistencial, lo que puede derivar en inequidades en la atención y en el acceso a recursos especializados para pacientes con ECV menos frecuentes, y advierte de que la financiación concreta resulta “insuficiente”.

Entre otras carencias, se señala la escasa presencia en estos marcos de aspectos como la equidad y el género, las desigualdades sociales en salud, la investigación e innovación, el apoyo al cuidador o familiar del paciente cardiovascular y la coordinación o transición de la cardiología pediátrica a la de adultos.

PRESENCIA DE UNIDADES DE REHABILITACIÓN

El informe también evidencia una “fuerte desigualdad territorial” en la existencia de unidades de rehabilitación cardiaca, con comunidades que solo disponen de una unidad, situación que se da en tres CCAA, frente a otras que alcanzan 16 o incluso 25 unidades, en una autonomía en cada caso.

Asimismo, recoge que la puesta en marcha de registros o sistemas de información específicos es “heterogénea”, en contraste con una implantación “buena” de los programas de prevención secundaria y control del riesgo cardiovascular. Paralelamente, resalta la falta de uniformidad en el desarrollo de rutas asistenciales y protocolos clínicos, presentes en todas las comunidades, pero con un grado de despliegue desigual.

El presidente de Cardioalianza, Tomás Fajardo, ha remarcado que estas diferencias territoriales en recursos, accesibilidad, sistemas de información y capacidad de implementación evidencian la necesidad de reforzar el liderazgo y la coordinación a escala estatal, para que la Estrategia en Salud Cardiovascular se despliegue con criterios comunes, financiación adecuada y herramientas de evaluación comparables.

“Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de morbimortalidad en España y una de las mayores cargas asistenciales y económicas para el Sistema Nacional de Salud. Por ello, y dado su impacto, la salud cardiovascular debe ser considerada un ámbito prioritario de intervención desde la planificación sanitaria, abarcando tanto la prevención como la atención clínica, la rehabilitación y el manejo de la cronicidad”, ha destacado.