Dos funcionarios de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, integrada en la Comisaría General de Información (CGI), han asegurado este jueves ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que enjuicia la 'Operación Kitchen' que efectuaron un volcado de datos de al menos dos dispositivos pertenecientes al extesorero del PP Luis Bárcenas, y que ese material fue entregado al entonces máximo responsable de la UCAO, el comisario Enrique García Castaño.
Ambos han relatado como testigos en la vista oral sobre el supuesto dispositivo parapolicial del Ministerio del Interior del Ejecutivo de Mariano Rajoy para sustraer información comprometida a Bárcenas, precisando que el clonado se realizó en octubre de 2013 en una cafetería Vips situada en el centro de Madrid, en la zona de Velázquez.
El agente que llevó a cabo técnicamente el volcado ha indicado que recibió una llamada de su superior en la UCAO ordenándole que hiciera, "de manera urgente", una copia de unos dispositivos --un teléfono móvil y una tableta--, y que, tras recogerle en coche, le fue detallando el operativo durante el trayecto hasta el local.
Una mesa “un poco apartada con enchufe” en un Vips
Al llegar al establecimiento, su jefe solicitó "una mesa un poco apartada con enchufe" para poder utilizar los ordenadores portátiles, según ha narrado, y, poco después de sentarse, se incorporaron García Castaño y un hombre al que el comisario presentó como "una fuente o confidente suyo". El agente ha explicado que entonces no supo quién era esa persona, pero que más adelante, a raíz de las noticias publicadas en prensa y de las preguntas que le formularon los investigadores de Asuntos Internos, dedujo que se trataba de Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas, procesado en esta causa.
No obstante, el policía ha admitido que, a día de hoy, no tiene "la certeza" de que Ríos fuera realmente el acompañante de García Castaño en aquella reunión.
"Nosotros estábamos sentados en dos mesas. Tras una presentación cordial me hacen entrega de los dispositivos y me pongo a trabajar sobre ellos para realizar el volcado, una operación que tarda una hora u hora y cuarto, aproximadamente", ha señalado. Ha añadido que toda la información quedó copiada en un ordenador encriptado.
Al día siguiente, ya en la base operativa de la Policía, inició el procesado de los datos, guardó el contenido y lo volcó en un 'pendrive' que entregó primero a su superior directo, quien, según le comunicó, lo remitió después a García Castaño.
"Lo sé por información directa. Dijo 'sí, se lo voy a entregar' (a García Castaño)", ha declarado el testigo, precisando que, a continuación, borró del portátil la información copiada, siguiendo el protocolo habitual.
El agente también ha reconocido que acudió en al menos dos ocasiones a la sede de la Secretaría de Estado de Seguridad, aunque por asuntos que, ha recalcado, no tenían "nada que ver" con estos hechos. "Estuve allí por un portátil que se le entregó con una información que no es relevante para este caso", ha puntualizado.
Posteriormente, su superior jerárquico en la UCAO, que estuvo presente durante el volcado, ha corroborado punto por punto la versión ofrecida por el primer testigo, confirmando que se trató de una orden de García Castaño y que fue el acompañante del comisario, identificado como el chófer de Bárcenas, quien aportó los dispositivos.
Agentes confirman seguimientos a la esposa de Bárcenas
Antes de estas declaraciones, otros tres policías que intervinieron en las vigilancias a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, han comparecido ante el tribunal. Según ha explicado uno de ellos, el objetivo que les marcaron era "buscar dónde podía estar un dinero" y seguir "el rastro de posibles testaferros".
En cuanto al desarrollo de esos seguimientos, los funcionarios han indicado que se limitaron a aplicar el protocolo ordinario de informar de todos los movimientos detectados durante la vigilancia. "Localización de domicilio, de establecimientos a los que accede, personas con las que se reúne y demás", ha detallado uno de los testigos.
Los tres han coincidido en señalar que, cuando perdían de vista al objetivo, solicitaban la ubicación a su mando directo, el entonces jefe de servicio del Área Especial de Seguimiento de la Policía Nacional, José Francisco Gonzalez.