El acusado de dejar parapléjico a un hombre sostiene que el arma se disparó de forma accidental durante un forcejeo

El acusado de dejar parapléjico a un hombre en Ciempozuelos afirma que el arma se disparó sin querer durante un forcejeo en un supuesto asalto a su casa.

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Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). Ricardo Rubio - Europa Press

Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). Ricardo Rubio - Europa Press

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Un hombre acusado de dejar parapléjico y en silla de ruedas a otro ha manifestado ante el jurado que el arma se accionó de manera involuntaria durante un forcejeo, alegando que actuó en defensa propia frente a un asalto violento en su vivienda de Ciempozuelos (Madrid).

Los hechos se remontan a julio de 2023, cuando se produjo un allanamiento en casa de la víctima, que terminó recibiendo varios disparos. En el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid se sientan la víctima y otras dos personas implicadas en el suceso.

La defensa del principal procesado mantiene que su cliente se vio amparado por la eximente de legítima defensa, aunque él mismo insiste en que el arma se disparó sin intención. Por el contrario, el herido sostiene que la versión no es cierta y afirma que los acusados entraron en su domicilio con una maleta y cintas con el propósito de agredirle.

En sus conclusiones, la fiscal entiende que los hechos han quedado probados pese a las versiones contradictorias de los tres encausados, apoyándose especialmente en los informes periciales que reconstruyen lo ocurrido a partir de los vestigios recogidos en las inspecciones oculares.

La representante del Ministerio Público ha destacado los análisis de residuos de pólvora hallados en la mano del supuesto autor de los disparos y los estudios sobre la posición de tirador y víctima. A su juicio, los conflictos previos y las amenazas dirigidas a Carlos, el herido, refuerzan su relato de lo sucedido.

Además, la fiscal rechaza que pueda apreciarse legítima defensa, al entender que no concurren los tres requisitos legales necesarios para aplicar esta eximente en el ámbito penal.

La víctima logró salvar la vida gracias a una intervención médica inmediata, pero las lesiones sufridas fueron de enorme gravedad y le han dejado secuelas irreversibles que le obligan a desplazarse de forma permanente en silla de ruedas.

Los acusados se enfrentan a penas que pueden alcanzar hasta siete años de cárcel por delitos de homicidio en grado de tentativa, allanamiento de morada, tenencia ilícita de armas y un delito leve de ocupación de inmueble.

La Fiscalía solicita que C.A.R., señalado como la persona que efectuó los disparos, indemnice a la víctima con más de 500.000 euros por las lesiones, las secuelas, el daño moral y los perjuicios económicos, una cuantía que podría aumentar en función de los futuros gastos derivados de su estado de salud.

En la primera sesión del juicio, las partes presentaron sus alegatos iniciales ante el jurado popular. La letrada del principal acusado defendió que en su cliente concurre una eximente completa de legítima defensa, alegando que fue sorprendido de forma violenta en su domicilio por los otros dos procesados y que ya había sufrido amenazas con anterioridad.

La fiscal aprecia también en el autor material de los disparos las atenuantes de confesión y de adicción a las drogas. Según ha expuesto, el propio acusado avisó a la Guardia Civil de que había disparado a una persona, lo que permitió que los servicios de emergencia acudieran de inmediato a la vivienda.

Los tres implicados se conocieron en los calabozos tras ser detenidos en una operación policial contra el tráfico de drogas. Una vez en libertad, se produjo el incidente cuando dos de ellos acudieron a la casa de la víctima y se produjo el asalto.

La defensa mantiene que la víctima portaba una pistola y que, en medio del forcejeo, se produjeron los disparos. “No había intención deliberada de causar la muerte”, ha aseverado.

De acuerdo con el relato del fiscal, el 11 de julio de 2023, sobre las 18:30 horas, H. M. M. S. y S. U. R. B. se presentaron en el domicilio donde residía C. A. R. Tras llamar a la puerta, irrumpieron en la vivienda por la fuerza, pese a la oposición del morador.

Una vez en el interior, S. U. R. B. sujetó a C. A. R. por el cuello mientras H. M. M. S. le encañonaba con un arma de fuego. En el transcurso del forcejeo, C. A. R. consiguió hacerse con el arma y efectuó varios disparos contra H. M. M. S., impactando uno de ellos en el torso.

La víctima sufrió heridas muy graves que requirieron múltiples operaciones y un prolongado ingreso hospitalario. Sobrevivió, pero ha quedado con secuelas permanentes, entre ellas una paraplejia que le obliga a utilizar silla de ruedas de por vida.