El hombre acusado de matar a golpes a su suegra en la Colònia de Sant Jordi en septiembre de 2024 ha asegurado este miércoles, en la última jornada del juicio con jurado, que si fue el responsable de la muerte, no tiene memoria de lo sucedido.
“Sentí como si me despertara de una pesadilla. Miré hacia abajo y vi sangre y un bulto. Si he sido yo, no lo recuerdo”, ha contestado cuando la fiscal le ha pedido que ofreciera una explicación alternativa a los indicios que le señalan.
El procesado ha explicado que aquel día consumió una botella de vino tinto y varias cervezas. Ha reconocido que llamó a la Policía Local porque entró en pánico “tras despertarse como de una pesadilla y entrar en pánico”, y ha negado que lo hiciera para intentar impedir que los agentes acudieran al domicilio.
El acusado ha manifestado también “tener dudas” sobre los antecedentes por violencia de género que se le atribuyen. A preguntas de la acusación particular, ha admitido que tanto la madre como su expareja le “habían dado a entender” que debía dejar la vivienda, aunque ha alegado que no tenía otro sitio donde ir.
En su turno de última palabra, ha protestado por la negativa a practicar determinadas pruebas sobre su posible intoxicación y ha relatado que llevaba años consumiendo drogas. “No es normal que no me acuerde, hace años que soy drogadicto. Si realmente he sido yo, que me condenen, pero no por asesinato”, ha declarado ante el tribunal.
La fiscal ha elevado su solicitud de pena de 20 a 25 años de prisión y ha reclamado al jurado un veredicto de culpabilidad al entender que “todas las pruebas apuntan a que el hombre es el autor de haber asesinado a su suegra”. Ha recordado los testimonios de los testigos y de los investigadores sobre la paliza presenciada por un vecino y sobre las lesiones del cadáver, compatibles, según los peritos, con golpes propinados con un talón.
Una agresión brutal y una víctima indefensa
“Hizo tanto daño a la víctima que se acabó haciendo daño en el talón”, ha subrayado la representante del Ministerio Público, que ha rechazado que el acusado actuara bajo una fuerte embriaguez, señalando que ningún testigo afirmó que estuviera borracho ni que oliera a alcohol. Ha incidido en la especial vulnerabilidad de la fallecida: “Pudo hacer lo que le dio la gana porque no podía defenderse. Actuó a placer”, ha remarcado.
Para la fiscal, las llamadas que el hombre realizó a la hija de la víctima y a la Policía Local, así como el desafío a su expareja para que entrara en la casa, permiten sospechar que su intención podría haber ido más allá de la muerte de la madre. “Podríamos haber encontrado dos cadáveres”, ha advertido.
“Es una persona mala, malísima. Es una persona diabólica. Harán un favor a la sociedad si le declaran culpable. Que no les tiemble el pulso”, ha concluido, dirigiéndose directamente a los miembros del jurado.
La acusación particular ha solicitado que la condena se eleve a prisión permanente revisable. Ha defendido que el acusado “fue a por la parte más débil” y que ha quedado demostrado que “torturó a la mujer hasta la muerte”. La letrada ha introducido además la perspectiva de género, sosteniendo que el hombre actuó movido por razones de dominación. “El móvil fue acabar con la vida de la mujer que junto con su hija dijo basta de abuso y dominación”, ha remachado.
La defensa, ejercida por un abogado de oficio, ha reiterado la petición de absolución “por indicaciones” del propio acusado, que desde el banquillo le ha interrumpido diciendo “mentira”. El letrado ha planteado un posible atenuante por intoxicación y ha negado que concurra la alevosía.
El jurado popular recibirá este jueves el objeto del veredicto y quedará incomunicado para iniciar la deliberación.
Los hechos investigados
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, los hechos se produjeron el 25 de septiembre de 2024. Aquel día, el procesado habría agredido brutalmente a la madre de su expareja hasta causarle la muerte.
El relato del Ministerio Público sostiene que, aprovechando que la mujer llegó sola a la vivienda donde convivían, el acusado la abordó en el porche, la derribó y le asestó numerosas y violentas patadas en la cabeza durante al menos 15 minutos. La paliza le provocó múltiples lesiones incompatibles con la vida, de acuerdo con los informes forenses incorporados a la causa.