La brutal agresión desfiguró el rostro de la víctima de la Colònia de Sant Jordi: No pudo defenderse

Forenses y Guardia Civil describen una paliza prolongada que desfiguró a la víctima de la Colònia de Sant Jordi, muy vulnerable y sin capacidad de defensa.

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El acusado de asesinar a golpes a su suegra en la Audiencia Provincial de Baleares. EUROPA PRESS

El acusado de asesinar a golpes a su suegra en la Audiencia Provincial de Baleares. EUROPA PRESS

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Los médicos forenses que han firmado el informe preliminar y el definitivo sobre la víctima del crimen de la Colònia de Sant Jordi han detallado que la mujer tenía el rostro completamente desfigurado a causa de la paliza mortal y que su cuerpo no mostraba lesiones compatibles con maniobras de defensa.

Estas conclusiones se han expuesto durante la sesión de este martes en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial contra el hombre acusado de asesinar a golpes en la cabeza a su suegra en septiembre de 2024. La Fiscalía solicita para él una pena de 20 años de prisión, mientras que la acusación particular reclama prisión permanente revisable.

Los peritos han descrito que el cadáver presentaba numerosas contusiones en el cráneo, el rostro y el torso, además de fracturas en las órbitas oculares y en la nariz. También han señalado una importante inflamación en la zona de los ojos y en la cara, consecuencia de los golpes repetidos.

Asimismo, el cuerpo de la víctima mostraba fracturas en el tórax y en varias costillas. Según han indicado, el patrón de lesiones encaja con una agresión reiterada y continuada mediante patadas dirigidas a la cabeza, el cuello y el pecho mientras la mujer se encontraba boca abajo en el suelo.

Los análisis toxicológicos detectaron restos de la medicación analgésica que la fallecida tenía prescrita, entre ellos fentanilo y tramadol. Este dato refuerza la conclusión de que se trataba de una persona físicamente frágil y que no pudo defenderse.

Víctima muy vulnerable

Otros médicos forenses han corroborado que la mujer era una persona “muy vulnerable” debido a patologías previas, entre ellas una artrosis severa en las manos que limitaba notablemente su capacidad física.

Estos mismos especialistas han ratificado que el acusado no padece ningún trastorno ni enfermedad mental, y que las lesiones que presentaba en el talón eran compatibles con los daños observados en la cabeza de la víctima.

Agentes de la Guardia Civil que acudieron al escenario del crimen han relatado que la mujer yacía con la cabeza “destrozada” sobre una gran mancha de sangre, junto a su teléfono móvil y a una de las chancletas del acusado. El tamaño de la mancha y la distribución de las salpicaduras apuntan a que la agresión continuó cuando la víctima ya estaba tendida en el suelo.

En cuanto al procesado, los guardias han subrayado que tenía restos de sangre, sobre todo en la pierna y el pie derechos. “Tenía el pie derecho totalmente manchado de sangre, lo tenía hinchado y le costaba caminar”, han manifestado. A su entender, la mujer falleció “víctima de la infinidad de golpes y sin posibilidad de defenderse”.

Los hechos se remontan al 25 de septiembre de 2024 cuando, según el escrito de acusación de la Fiscalía, el hombre agredió brutalmente a la madre de su expareja hasta causarle la muerte.

Aquel día, aprovechando que la mujer llegó sola a la vivienda en la que ambos convivían, la sorprendió en el porche, la derribó y le asestó fuertes y repetidas patadas en la cabeza durante, al menos, 15 minutos. De acuerdo con el Ministerio Público, la paliza le provocó múltiples lesiones incompatibles con la vida.