La expareja de ‘Anita, la Fantástica’ niega su implicación en la macroestafa de viajes VIP a la MotoGP

La expareja de “Anita, la Fantástica” alega que solo hacía logística en Aupa Travel y niega conocer la presunta macroestafa de viajes VIP a la MotoGP.

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Imagen de recurso de MotoGP GIGI SOLDANO / DPPI Media / AFP7 / Europa Press

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La expareja de Ana María O., conocida como “Anita, la Fantástica” y considerada la principal acusada en el juicio por una presunta macroestafa vinculada a viajes VIP para asistir a pruebas del Mundial de MotoGP, ha declarado ante el tribunal que no tenía ningún control sobre la parte económica de la empresa ni sobre posibles irregularidades en las cuentas o en la supuesta estafa que se investiga.

La pasada semana, la Audiencia Provincial de Madrid acordó una orden de búsqueda y captura contra la procesada después de que no compareciera al inicio de la vista oral. Desde entonces, la acusada continúa en paradero desconocido.

En su testimonio, la expareja ha precisado que su función se limitaba a labores de logística y transporte dentro de la mercantil Aupa Travel S.L., mientras que, según ha remarcado, toda la organización empresarial y la administración del dinero quedaban en manos de Ana María O..

“Yo me encargaba del material y del transporte. Nos contrataban y yo llevaba el material”, habría explicado Eduardo, el acusado, a preguntas de su defensa. El procesado insiste en que actuaba siguiendo las indicaciones de su entonces pareja y que no intervenía en las decisiones económicas de la sociedad.

En esta línea, ha explicado que era frecuente que Ana María le trasladara encargos relacionados con citas internacionales del campeonato de MotoGP. “Ana me decía: 'Hemos contratado una cosa en Frankfurt, hay que llevar material'”, indicó.

La Fiscalía de Madrid reclama una pena de siete años de prisión para Eduardo y de nueve años para Ana María O., al entender que ambos formaban parte de un esquema destinado a captar clientes proyectando una falsa apariencia de solvencia y presuntos acuerdos con empresas como Globalia y Dorna Sports.

La defensa de Eduardo, sin embargo, centra su estrategia en desligarle por completo de la gestión financiera de Aupa Travel S.L., pese a figurar formalmente como administrador, y sostiene que su papel se reducía a tareas operativas y de logística asociadas a los viajes y eventos.

En las primeras jornadas del juicio han declarado varios afectados que afirman haber entregado sumas relevantes de dinero para acudir a grandes premios internacionales como Silverstone o Misano, desplazamientos que finalmente nunca llegaron a materializarse.

Según la investigación, los acusados habrían llegado incluso a utilizar las cancelaciones provocadas por la pandemia para seguir exigiendo pagos a las víctimas, amparándose en supuestos gastos de gestión de devoluciones y pólizas de seguros.