La responsable de Meteorología de À Punt, Victoria Roselló, ha explicado ante la jueza que instruye la causa por la gestión de la devastadora dana del 29 de octubre de 2024, en la que murieron 230 personas en la provincia de Valencia, que cinco días antes de la riada “ya se vio” lo que iba a ocurrir. “La gente no sabía lo que se le venía. No puedes protegerte si no te informan”, ha subrayado.
Roselló ha declarado como perito en el juzgado de Catarroja, donde se analiza la actuación de las autoridades durante el episodio de lluvias, en una causa en la que figuran como investigados la exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, y su exnúmero dos, Emilio Argüeso.
En su comparecencia, la jefa de Meteorología de la cadena autonómica ha sostenido que el escenario que se vivió con la dana “se vio con al menos cinco días de adelanto”. Según ha indicado, “se sabía que la dana iba a caer en las cuencas de los ríos y que esa agua debía llegar al mar. A cinco días podemos saber en qué zona geográfica iba a caer agua”.
Ha precisado que el episodio se preveía “entre el Túria y el Júcar” y que esa anticipación permitió que el viernes anterior se avisara a la dirección de À Punt “de que esto iba a pasar para preparar la programación”. Ha remarcado que se diseñó la cobertura informativa del temporal con antelación y que “la predicción era muy concreta”, cumpliéndose “todo lo previsto durante el fin de semana”.
Roselló ha detallado que los modelos indicaban que “las precipitaciones de todo un año podían caer en las cuencas en una hora” y que, una vez iniciado el episodio, disponían de herramientas para seguir en tiempo real la intensidad y localización de la lluvia. Ha destacado el papel de la asociación valenciana de meteorología, que “vuelca datos en vivo en la red para ser más precisos”, lo que hacía que “los datos eran muy precisos”.
Según su relato, a las 6.00 horas del día de la dana comenzó a llover “con mucha intensidad, una intensidad torrencial” y, “a las 7”, ya había “una redactora en l'Alcúdia informando de la intensidad de la lluvia”. Ha explicado que, tras afectar a la Ribera Alta, la lluvia se desplazó hacia la zona de Utiel-Requena y que se trató de “la lluvia más cuantiosa desde que hay registros. Es algo inaudito. Supera a Tous. Ahí ya sabemos que la inundación sería histórica. Sólo por la lluvia caída”.
Ha recordado que a las 7.36 horas la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activó la alerta roja y que la situación era “potencialmente muy peligrosa”. Ha enfatizado que el nivel rojo significa que “rojo es riesgo para las personas. Es no salga de casa”.
La perito ha señalado que, a las 11.52 horas, en À Punt se emitió un aviso sobre el riesgo de riadas en la costa, pese a que allí no estaba lloviendo, y que a las 12.20 horas se volvió a advertir del peligro por las lluvias en el interior. Ha insistido en que “los ríos cortos y los barrancos que van secos iban a desbordarse y había que alertar a la población”.
“Era alarmante” y se pudieron salvar vidas
Roselló ha indicado que, a las 15.00 horas, ya tenía constancia de que había fallecidos y que, veinte minutos después, comenzó a llover en la cabecera de la rambla del Poyo. “La situación era alarmante. Yo dije textualmente: la situación es crítica, no salgan de sus casas. Se han superado los umbrales, eviten desplazamientos a toda costa. A las 16.30 horas alertamos de nuevo”, ha relatado.
Ha añadido que, a las 17.20 horas, “en Turís, en el barranco de Chiva ya cayó la red”, y ha explicado que se preveía que se triplicara el caudal en un barranco seco. “Esto lo sabemos a las 17 horas. Lo sabemos nosotros y cualquiera que siguiera la información en ese momento porque la información era abierta”, ha afirmado.
Sobre la rambla del Poyo, ha descrito que “subía exponencialmente cada cinco minutos” y que “a las 19 horas llegó a más de 2.000 hectómetros cúbicos”. El último registro se obtuvo “a las siete menos cinco”, momento en el que el sensor colapsó. “Esto hizo saltar todas las alarmas a quien tenía un poco de idea”, ha señalado.
La meteoróloga ha asegurado que no podían imaginar que en el Centro de Emergencias no estuvieran al tanto de estos datos. Ha expresado su malestar porque “no se imaginan el grado de frustración de que no se informara a la población” y ha reprochado que el Cecopi no se convocara hasta las 17.00 horas, “cuando ya había víctimas”, considerando que “era evidente que iba a haber víctimas. Debía convocarse a las 7.30 horas”.
Ha calificado de “inconcebible esa cifra de muertos” teniendo en cuenta los medios disponibles: “Disponemos de las herramientas para avisar a la población. Desde Tous tenemos herramientas y redes de información. Con horas de antelación podemos saber qué iba a pasar, que iba a haber lluvias que iban a afectar a la población de una forma muy grave”. Ha criticado que “no se nos pidió desde Emergencias que informáramos a la población. Es difícil creer que en el Centro de Emergencias no vieran lo que veíamos nosotros”.
La perito ha reiterado que “se podrían haber salvado vidas, sin ninguna duda, si se hubieran atendido a los datos que se tenían”. A su juicio, “un mensaje de Es Alert tenía que haber dicho a la gente que subiera a plantas altas. No debían bajar a por los coches. Tenía que haber sido un mensaje muy concreto. No general. La gente no sabía lo que se le venía. Con el agravante de que en la zona no llovía. No puedes protegerte si no te informan”.
La situación en Utiel y el papel de Forata
Respecto a Utiel, Roselló ha explicado que el alcalde “salvó muchas vidas” gracias a su conocimiento del territorio. Ha contado que “vio que había una catástrofe sin precedentes” y que, desde el plató de televisión, ella misma “rogaba que no salieran de casa las personas porque lo peor estaba por llegar”.
Ha precisado que “a las 15.30 horas la situación era crítica en Utiel, no solo por la desaparición de un camionero por la mañana. Había rescates en tejados”. Según su testimonio, “el alcalde de Utiel contaba que nadie le había avisado y que hacía rescates con medios locales y nos preguntaba a nosotros si sabíamos la evolución”.
En cuanto al embalse de Forata, la perito ha señalado que funcionó “muy bien” y “consiguió laminar la venida”. Ha admitido que “hubo preocupación pero hizo su papel. Forata estuvo atendida y había que seguirla, pero lo demás también había que atenderlo. No eran excluyentes. Eran registros que no se habían medido nunca. Solo esto debía poner en máxima alerta a los responsables”.
Ha concluido que “la catástrofe iba a suceder igual pero se disponía de horas para avisar a la población con los datos que teníamos”.