El calor deja 5.140 muertes atribuibles en España este verano pese al descenso registrado en Madrid

España acumula 5.140 muertes atribuibles a las altas temperaturas desde mediados de mayo hasta el 26 de agosto, la cifra más elevada para este periodo desde que existen estos registros. Madrid rompe, sin embargo, la tendencia nacional: contabiliza 267 fallecimientos estimados, menos de la mitad que los 590 registrados en las mismas fechas de 2025

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SEMFYC actualiza el abordaje clínico de las enfermedades por calor y refuerza el papel de la aclimatación progresiva Kiko Asunción - Europa Press
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Las altas temperaturas dejan ya 5.140 muertes atribuibles al calor en España durante la actual temporada estival, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III.

El balance comprende el periodo transcurrido desde mediados de mayo hasta el pasado 26 de agosto y supera los 4.789 fallecimientos estimados durante el mismo intervalo de 2022, hasta ahora la referencia más elevada.

El dato llega después de un verano marcado por temperaturas extraordinarias. AEMET ha confirmado que junio y julio de 2026 formaron el bimestre estival más cálido de la serie histórica iniciada en 1961, con una temperatura media de 24,5 grados, 0,7 grados por encima de los anteriores máximos de 2022 y 2025.

Agosto ha sido el mes con más muertes atribuibles al calor

La mortalidad asociada estadísticamente a las altas temperaturas se ha intensificado conforme avanzaba el verano.

Según los datos de MoMo, agosto concentra hasta el día 26 un total de 2.055 fallecimientos atribuibles al calor en España, convirtiéndose por ahora en el mes con mayor impacto.

Le sigue muy de cerca julio, con 2.025 muertes, mientras que junio dejó 937. A estas cifras se añaden otros 123 fallecimientos estimados durante la segunda mitad de mayo. En conjunto, el balance asciende a los 5.140 decesos.

La cifra no significa que en 5.140 certificados de defunción figure expresamente el calor como causa de la muerte. Se trata de una estimación estadística de mortalidad atribuible a la temperatura, calculada a partir de la relación entre las defunciones observadas y las condiciones térmicas.

Madrid baja de 590 a 267 muertes pese a las temperaturas récord

La evolución es muy diferente en la Comunidad de Madrid, donde las muertes atribuibles al calor se han reducido de manera considerable respecto al verano pasado.

MoMo estima 267 fallecimientos desde mediados de mayo hasta el 26 de agosto, frente a los 590 registrados durante el mismo periodo de 2025. La caída supera, por tanto, el 50%.

La cifra madrileña representa aproximadamente el 5,2% del total nacional y se encuentra entre las más bajas de la serie regional desde que comenzó el seguimiento en 2015. Solo 2020, con 263 fallecimientos estimados durante este mismo periodo, presentó un balance inferior.

La diferencia es todavía mayor respecto a 2022, cuando Madrid alcanzó un máximo de 1.308 muertes atribuibles a las altas temperaturas. Los 267 fallecimientos actuales equivalen a poco más de una quinta parte de aquel registro.

Junio empeoró en Madrid, pero agosto cambia completamente la tendencia

El descenso acumulado de Madrid no se ha producido de forma uniforme durante todo el verano. En junio se contabilizaron 93 muertes atribuibles al calor, frente a las 48 del mismo mes de 2025. El incremento fue del 93,75%, coincidiendo con una intensa ola de calor durante la parte final del mes.

En julio se registraron otros 121 fallecimientos, el 45,3% de todas las muertes atribuidas a las temperaturas elevadas en Madrid durante el periodo analizado. La cifra quedó ligeramente por debajo de los 129 casos estimados un año antes.

El principal cambio se ha producido en agosto. Hasta el día 26, Madrid registra 53 muertes atribuibles al calor, frente a las 413 contabilizadas en las mismas fechas de agosto de 2025. La reducción alcanza el 87,16%.

Mayores de 65 años, el grupo más vulnerable

La edad vuelve a ser uno de los principales factores de riesgo. En Madrid, prácticamente todas las personas cuya muerte se atribuye estadísticamente al calor tenían más de 65 años. De los 267 fallecimientos calculados, 160 corresponden a mujeres y 107 a hombres.

Las fechas más adversas fueron los días 8 y 9 de julio, con 17 y 16 muertes estimadas, respectivamente. El 10 de julio y los días 24 y 25 de junio registraron otros 15 fallecimientos cada uno. El Ministerio de Sanidad estima que el riesgo de mortalidad aumenta entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado en que la temperatura supera el umbral de riesgo para la salud.

Los mayores, las personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, quienes viven solos y los trabajadores expuestos durante horas a altas temperaturas forman parte de los colectivos que requieren mayor vigilancia durante las olas de calor.

Qué significa que una muerte sea "atribuible al calor"

Los datos de MoMo requieren una precisión importante.

El sistema no contabiliza únicamente fallecimientos en los que un médico haya identificado un golpe de calor como causa directa. Su metodología utiliza un modelo estadístico que cruza las defunciones diarias registradas, las temperaturas proporcionadas por AEMET y la estructura de población.

A partir de esa información calcula cuántos fallecimientos pueden atribuirse estadísticamente a un exceso o defecto de temperatura.

Por eso, las cifras de MoMo son diferentes de los datos de muertes diagnosticadas directamente por golpe de calor. Muchas temperaturas extremas pueden agravar patologías previas, especialmente enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales, sin que el calor figure necesariamente como causa principal en el certificado de defunción.

2026, camino de cerrar uno de los veranos más cálidos

La elevada mortalidad nacional coincide con un verano excepcional desde el punto de vista climático.

Junio y julio registraron una temperatura media conjunta de 24,5 grados, 2,9 grados superior al promedio del periodo de referencia 1991-2020. Además, los cinco bimestres junio-julio más cálidos de la serie se han registrado desde 2015.

La última evaluación de AEMET apunta ya a que el verano de 2026 es el más cálido de la serie histórica en la España peninsular, después de unas temperaturas persistentemente superiores a las normales desde mediados de mayo, salvo algunos episodios puntuales de refrescamiento.

El balance deja así una fotografía desigual. España alcanza 5.140 muertes atribuibles al calor, el mayor registro para este periodo, mientras Madrid reduce de forma drástica su mortalidad respecto a 2025 pese a haber soportado también temperaturas extraordinariamente elevadas.

El descenso madrileño no modifica, sin embargo, la tendencia nacional: 2026 vuelve a mostrar el fuerte impacto sanitario que pueden tener los episodios de calor extremo, especialmente entre la población de mayor edad.