Mediados de abril, los días cálidos y el sol ya asoman y anticipan que el verano está cada vez más cerca. Es el momento de organizar los viajes de vacaciones. Escoger destino, planificar la ruta, comprar vuelos, reservas hoteles… Pero también hay papeleo y procesos que no son tan gratificantes como necesarios. Algunos destinos exigen vacunarse previamente para poder entrar al país y en otros es recomendable para evitar futuros contratiempos. Sin embargo, lo que debería ser un mero trámite, se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza por el colapso del sistema.
Las autoridades recomiendan solicitar cita entre cuatro y ocho semanas antes de viajar, es decir, entre uno y dos meses, pero en la práctica, conseguirla con esa antelación es prácticamente imposible en algunas comunidades autónomas. En especial, en la Comunidad de Madrid.
Los centros de vacunación internacional, encargados de administrar las dosis recomendadas —como fiebre amarilla, hepatitis o fiebre tifoidea— y emitir el correspondiente certificado, registran una elevada demanda que desborda su capacidad operativa. El resultado es un cuello de botella que obliga a muchos viajeros a reorganizar sus planes o buscar alternativas fuera del circuito habitual.
En la web de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el grueso de las citas se gestiona a través de la web autonómica, que permite escoger entre varias opciones: Hospital La Paz / Carlos III, Hospital 12 de Octubre, Centro de Vacunación Internacional de la Comunidad de Madrid, Hospital Universitario de Móstoles y Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Un amplio catálogo inservible, puesto que, a día de hoy, ninguno de ellos ofrece citas disponibles antes del mes de octubre, cuando el verano ya queda en el retrovisor.
Ante este panorama, las vías alternativas son pocas si se quiere mantener el destino. En primer lugar, se condena al viajero a tener que recurrir a la Sanidad privada, con el matiz de que no todos los centros están autorizados a suministrar este tipo de vacunas y algunos, incluso, no disponen de dosis para la fiebre amarilla, una de las más comunes.
Otra posibilidad es tratar de conseguir una cita en un centro de alguna región colindante a la Comunidad de Madrid. Guadalajara, Toledo… Sin embargo, según ha podido comprobar Demócrata, los hospitales de estas regiones advierten que solo tienen capacidad para absorber la demanda de viajeros pertenecientes a sus respectivas áreas sanitarias. Es tan habitual que la capital no cuente con citas disponibles que ya es costumbre que los ciudadanos acudan y acaben también colapsándolos.
Sanidad Exterior, la más viable (y no siempre)
En España, la red de vacunación internacional depende fundamentalmente del Ministerio de Sanidad a través de Sanidad Exterior. Estos centros no solo administran vacunas, sino que también ofrecen asesoramiento personalizado en función del destino, el tipo de viaje y el perfil del viajero.
El procedimiento para solicitar cita pasa, en la mayoría de los casos, por plataformas online específicas de cada comunidad o del propio sistema de Sanidad Exterior. En teoría, el proceso es sencillo: elegir centro, seleccionar fecha y completar los datos personales. En la práctica, los calendarios aparecen sin disponibilidad durante semanas, lo que obliga a los usuarios a consultar repetidamente en busca de cancelaciones o nuevas aperturas de agenda.
No obstante, en Sanidad Exterior sí que existe la posibilidad de conseguir citas más tempranas. Quien hoy mismo accediera a la web para solicitar una cita, podría lograrla para la primera quincena de agosto. Seguiría sin servir para muchos viajeros que tengan programados sus desplazamientos antes, pero no es octubre, También existe la posibilidad de buscar hueco en un centro de Sanidad Exterior de otro punto geográfico: Sevilla, Alicante, Asturias, Cartagena...
Algunas comunidades han reforzado sus dispositivos en momentos puntuales, pero el problema persiste año tras año en los periodos de mayor movilidad internacional. A ello se suma que determinadas vacunas requieren varias dosis o un margen mínimo de tiempo para ser efectivas, lo que reduce aún más el margen de maniobra de los viajeros.
Ante esta situación, las propias autoridades insisten en la importancia de planificar con la máxima antelación posible, incluso antes de cerrar el viaje. También recuerdan que no todos los destinos requieren las mismas vacunas ni con la misma urgencia, por lo que recomiendan informarse previamente en los canales oficiales.
Con todo, el desajuste entre recomendación y disponibilidad vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de revisar la capacidad del sistema de vacunación internacional, en un contexto de creciente movilidad global y mayor concienciación sanitaria entre los viajeros.