Los trabajadores de los centros de regulación y control ferroviario de Adif llevan meses advirtiendo de problemas relacionados con la carga de trabajo y la disponibilidad de personal. Por ejemplo, el 23 de enero de 2026, el Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) publicó el comunicado Situaciones insostenibles en los CRC. El texto relacionaba el aumento de la carga de trabajo en distintos centros con las incidencias ferroviarias y los avisos de los maquinistas sobre el estado de la infraestructura.
La organización afirmaba que un responsable de circulación había tenido que transmitir hasta 104 telefonemas en un turno. El sindicato señalaba que esa tarea obliga a concentrarse en la comunicación telefónica y escrita, lo que impide mantener al mismo tiempo la atención sobre las pantallas que muestran la circulación. Por ello, reclamaba que en jornadas con grandes incidencias se reforzaran los puestos de control por encima de la cobertura ordinaria de los turnos.
El comunicado también recogía que el SCF había trasladado la situación a Adif y defendía que el trabajo debía desarrollarse dentro de parámetros que evitaran que los responsables de circulación tuvieran que actuar bajo situaciones de agobio y estrés.
Seguridad de las instalaciones
Una semana antes del accidente de Urda, el 21 de octubre, el SCF publicó otro comunicado en el que expresó su preocupación por el estado de determinados enclavamientos y por las instrucciones operativas aplicables en algunas estaciones. El sindicato sostenía que ciertas consignas dejaban en manos de los responsables de circulación la realización de cruces en instalaciones cuya seguridad, según denunciaba, se había visto menoscabada.
Por ese motivo, pidió modificar esas instrucciones para que los responsables de circulación de las estaciones afectadas no realizaran cruces hasta que se actualizaran las consignas correspondientes. El comunicado también cuestionaba la apertura de expedientes disciplinarios por errores o lapsus humanos y organizativos sin aplicar, a su juicio, los principios de la Cultura Justa de Seguridad.
Las dificultades para cubrir los puestos en Atocha
Otra muestra de la situación la dio Raquel Ayllón, responsable de circulación y portavoz del SCF, en entrevistas con Xataka y Onda Cero. En ellas, describió la situación del CRC de Atocha y aseguró que, en determinados momentos, los trabajadores no podían levantarse para ir al baño porque no había compañeros disponibles para relevarlos. También afirmó que, a principios de año, en ocasiones solo había un regulador en la sala, pese a que el centro divide la supervisión entre las líneas del norte y del sur.
La portavoz sindical vinculó estas dificultades a la falta de personal y al relevo generacional. Según su testimonio, antes se necesitaban diez años de experiencia para acceder a un centro como el de Atocha, mientras que ahora se incorporan trabajadores procedentes de otros puestos tras un periodo de formación teórica y práctica que, según explicó, ronda los diez meses.
A las condiciones de trabajo en Atocha también se refirió Laura Higuera Merino, mando intermedio del CRC y miembro del SCF, que explicó en Radio Nacional que los trabajadores se sienten "señalados y abandonados" y describió una plantilla muy mermada en relación con el número y la frecuencia de los trenes que deben gestionar.
Higuera detalló que el centro cuenta con siete mesas de regulación y que solo dos disponen de apoyo constante. En el resto, el refuerzo sería puntual. También señaló las dificultades para abandonar el puesto durante la jornada, incluso para ir al baño, cuando no hay personal disponible que pueda asumir temporalmente la tarea.