Blocus se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las fuerzas de seguridad españolas después de los graves disturbios registrados el pasado 24 de octubre en Barcelona y de la difusión de nuevas convocatorias para este sábado, 31 de octubre, coincidiendo con Halloween. Bajo una denominación inspirada en las protestas estudiantiles francesas, decenas de perfiles de redes sociales han promovido movilizaciones en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga y Algeciras, algunas de ellas acompañadas de mensajes que llaman expresamente a provocar altercados, enfrentarse con la Policía y saquear establecimientos comerciales. Las autoridades investigan quién se encuentra detrás de estas convocatorias y hasta qué punto existe una coordinación entre los distintos grupos.
La preocupación ha aumentado durante las últimas horas. La Guardia Civil detuvo este viernes en Picanya (Valencia) a un joven de 20 años al que identifica como el presunto fundador y principal impulsor de Blocus en España, mientras que la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra han practicado otros arrestos relacionados con la difusión de mensajes violentos. Según el balance de la Agencia EFE, diez personas, entre ellas cuatro menores de edad, fueron detenidas durante las 24 horas previas al viernes por su presunta implicación en la organización o promoción de los disturbios. Paralelamente, numerosos comerciantes han comenzado a reforzar sus escaparates y las autoridades han preparado dispositivos policiales especiales para evitar que se repitan las imágenes de saqueos y destrozos registradas en la capital catalana.
Qué es Blocus y cuál es su origen en Francia
La palabra "blocus" significa "bloqueo" en francés y se utiliza habitualmente para describir las acciones de estudiantes que impiden el acceso a sus centros educativos como forma de protesta. Durante las últimas semanas, este término ha ganado protagonismo en Francia, donde diversas movilizaciones juveniles relacionadas con la situación de la educación pública y otras reivindicaciones sociales han terminado, en algunos casos, en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y actos vandálicos.
El concepto ha traspasado las fronteras francesas y se ha convertido en una etiqueta utilizada por perfiles de redes sociales que llaman a movilizaciones similares en otros países europeos. En España, Blocus ha adoptado una forma mucho menos definida que la de una organización tradicional, puesto que no cuenta con una estructura pública reconocible, representantes oficiales o un programa político común. Las convocatorias se presentan en ocasiones como protestas por la educación, el acceso a la vivienda, los salarios o la corrupción, pero los investigadores han detectado también mensajes que utilizan estas reivindicaciones como cobertura para promover actos violentos.
Según un análisis publicado por EFE Verifica, los perfiles que difunden estos llamamientos no comparten necesariamente las mismas demandas. Algunos utilizan consignas estudiantiles, mientras que otros incorporan mensajes contra la inmigración o contra el Gobierno. Esta diversidad ha llevado a los expertos a advertir de que Blocus funciona también como una marca digital que diferentes usuarios pueden utilizar para difundir sus propias convocatorias, sin que esté acreditada la existencia de una dirección única que controle todas las acciones.
Tampoco se ha demostrado que las movilizaciones españolas estén dirigidas desde Francia u otro país. Las referencias a los disturbios franceses e italianos permiten identificar una influencia y una imitación del fenómeno, pero no constituyen, por sí mismas, una prueba de coordinación internacional.
De TikTok a Telegram: cómo se extendieron las convocatorias por España
Las investigaciones periodísticas y policiales permiten reconstruir cómo comenzó a difundirse el fenómeno. Según un estudio elaborado por Golden Owl, una empresa especializada en inteligencia de fuentes abiertas vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, los primeros mensajes identificados bajo la marca Blocus en España aparecieron el 8 de octubre, con convocatorias para los días 10 y 11 en la Puerta del Sol de Madrid. Aquellos primeros llamamientos apenas tuvieron repercusión, pese a que una de las publicaciones alcanzó decenas de miles de reproducciones.
La actividad se intensificó a partir del 18 y 19 de octubre, cuando comenzaron a aparecer nuevas cuentas de TikTok y otras modificaron sus nombres para incorporar referencias a Blocus. La investigación de Maldita.es detectó al menos una decena de perfiles creados o renombrados entre el 18 y el 20 de octubre que compartían carteles de convocatorias en Madrid, Barcelona, Alicante y Valencia. Muchos de estos perfiles se seguían entre sí, comentaban sus publicaciones y difundían contenidos similares, lo que constituye un indicio de coordinación digital, aunque no permite identificar por sí solo a todos sus responsables.
El funcionamiento de las convocatorias seguía un patrón común: TikTok se utilizaba para dar publicidad a las concentraciones y atraer participantes, mientras que la conversación se trasladaba después a grupos de WhatsApp y Telegram. Los carteles, algunos generados mediante inteligencia artificial, incluían códigos QR o invitaciones a contactar por mensaje privado. De esta forma, los usuarios pasaban de una publicación visible para miles de personas a espacios de mensajería donde se intercambiaban propuestas e instrucciones.
La investigación de VerificaRTVE permitió acceder a algunos de esos grupos y comprobar que, junto a mensajes favorables a manifestaciones pacíficas, circulaban también llamamientos explícitos a saquear comercios, provocar disturbios y enfrentarse a los agentes. En varios casos se mencionaban tiendas de lujo, establecimientos de tecnología y grandes almacenes. Las diferencias entre participantes evidencian que no todos los usuarios compartían los mismos objetivos, aunque las conversaciones violentas han adquirido especial importancia para las investigaciones policiales.
Los disturbios de Barcelona, el primer gran episodio de violencia
El fenómeno adquirió notoriedad nacional el sábado 24 de octubre, cuando una convocatoria difundida bajo la etiqueta Blocus derivó en graves disturbios en el centro de Barcelona. La concentración, presentada inicialmente como una movilización en defensa de la educación pública, terminó con escaparates destrozados, comercios saqueados, incendios de mobiliario urbano y enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra.
Según el balance recogido este sábado por Europa Press, los altercados dejaron 133 personas detenidas y más de 600 identificadas. Los incidentes afectaron a más de una veintena de establecimientos comerciales y provocaron lesiones a varios agentes, mientras que una parte importante de los arrestados eran menores de edad. La Guardia Civil estima que alrededor de 500 personas participaron en los altercados, una cifra que se refiere a quienes tomaron parte en los incidentes y no al conjunto de personas que pudieron encontrarse inicialmente en la zona.
Los Mossos comenzaron entonces a investigar quién había organizado las convocatorias y cómo se habían difundido entre los adolescentes. La comisaria jefa de la Policía catalana, Sílvia Catà, explicó que los investigadores estaban trabajando con otros cuerpos policiales europeos para monitorizar el fenómeno y determinar si existían conexiones entre los incidentes registrados en distintos países.
El caso de Barcelona se convirtió así en el primer gran precedente de violencia asociado a Blocus en España, lo que llevó a las autoridades a reforzar la vigilancia de nuevas convocatorias. Los investigadores prestan especial atención a las cuentas que utilizan mensajes dirigidos a menores y a los canales de mensajería en los que se promueven acciones que van más allá del ejercicio legítimo del derecho de manifestación.
Diez detenidos y un presunto fundador de Blocus identificado en Valencia
Las investigaciones han avanzado especialmente durante los últimos días. La Guardia Civil anunció el viernes 30 de octubre la detención en Picanya de un joven de 20 años al que considera el principal impulsor de Blocus en España. Según el Ministerio del Interior, el sospechoso habría creado y administrado grupos de Telegram utilizados para coordinar las convocatorias y se presentaba públicamente como responsable del movimiento. En uno de los canales también se difundió un vídeo protagonizado por una persona encapuchada que se atribuía el liderazgo de la iniciativa.
Los hechos investigados podrían constituir delitos de desórdenes públicos agravados y organización criminal, aunque la calificación definitiva dependerá de la instrucción judicial. La detención no permite concluir que el arrestado dirigiera todas las convocatorias difundidas bajo la etiqueta Blocus, ni supone que se haya demostrado su responsabilidad penal.
A esta operación se suman otros arrestos en diferentes puntos del país. La Policía Nacional detuvo en Valencia a un menor de 17 años acusado de administrar canales que promovían saqueos, mientras que otro joven de 18 años fue arrestado en Alfafar por su presunta participación en mensajes que alentaban actos violentos. También se han producido detenciones en Barcelona, Lleida, Bilbao, Tenerife y Málaga, relacionadas con la organización de grupos digitales y la difusión de convocatorias para Halloween.
Las autoridades sostienen que algunos de estos canales incluían mensajes que pretendían aprovechar las movilizaciones para cometer robos y causar daños materiales. No obstante, los arrestos se encuentran vinculados a investigaciones diferentes, por lo que todavía no puede afirmarse que todos los sospechosos pertenecieran a una misma organización jerarquizada.
Halloween pone en alerta a comerciantes y policías de varias ciudades
La preocupación por la expansión de Blocus ha aumentado ante las convocatorias difundidas para este sábado 31 de octubre, coincidiendo con las celebraciones de Halloween. Según Newtral, que ha analizado las publicaciones con ayuda de especialistas en redes sociales, se habían identificado alrededor de 70 cuentas de TikTok que promocionaban o amplificaban los llamamientos. Los mensajes hacían referencia a diferentes ciudades españolas, aunque no siempre coincidían en los horarios, los lugares o las características de las concentraciones.
Esta falta de coordinación aparente dificulta determinar qué convocatorias tienen capacidad real de movilización y cuáles son simples publicaciones virales. En Madrid, algunos canales anunciaron posteriormente la cancelación de su convocatoria, pero la Policía Nacional y la Policía Municipal han mantenido los dispositivos preventivos ante la posibilidad de que se produzcan concentraciones espontáneas o incidentes aislados.
El temor de los comerciantes ha quedado reflejado en las calles. Establecimientos del centro de Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao han reforzado sus accesos, protegido escaparates con paneles y adoptado medidas extraordinarias de seguridad para prevenir daños. Según Europa Press, también se han instalado protecciones en comercios de Palma de Mallorca, mientras las fuerzas de seguridad mantienen operativos específicos en diferentes capitales.
En Madrid, el Ayuntamiento ha previsto un dispositivo de 1.700 agentes municipales durante el fin de semana, coordinado con la Policía Nacional. A ello se suma un refuerzo de unos 200 agentes de unidades antidisturbios en el centro, según la información publicada por El País. Los dispositivos no responden únicamente a las convocatorias de Blocus, sino también a las necesidades de seguridad habituales durante Halloween y el puente de Todos los Santos.
Las autoridades alertan también de los bulos sobre las convocatorias
La expansión de Blocus ha generado otro problema: la circulación de mensajes falsos o no contrastados que anuncian disturbios inminentes en diferentes ciudades. La Policía Nacional ha desmentido esta semana un audio viral que aseguraba disponer de información policial privilegiada sobre supuestos ataques organizados en Madrid, y ha pedido a los ciudadanos que eviten compartir avisos sin verificar su procedencia.
Los expertos en desinformación advierten de que la existencia de perfiles anónimos, imágenes creadas con inteligencia artificial y convocatorias contradictorias facilita la difusión de rumores. Tampoco todos los mensajes publicados bajo la etiqueta Blocus deben interpretarse como convocatorias reales ni todas las personas que participan en protestas estudiantiles pueden vincularse con los grupos que promueven actos violentos.
Un estudio de Golden Owl, elaborado a partir de más de 10.000 elementos recopilados en siete plataformas digitales, detectó indicios de actividad relacionada con Blocus en 18 localidades de 11 comunidades autónomas y convocatorias para distintas fechas posteriores al 24 de octubre, entre ellas el 31 de octubre, el 2 de noviembre y el 30 de noviembre. Sin embargo, estas cifras describen la actividad localizada en internet y no implican que todas esas movilizaciones vayan a celebrarse ni que terminen necesariamente en disturbios.
La principal incógnita sigue siendo hasta dónde llega la coordinación real de Blocus y si las detenciones de los últimos días impedirán nuevas acciones violentas. Por ahora, las investigaciones han identificado a varios presuntos promotores, pero no han acreditado una estructura internacional única que dirija el fenómeno. Mientras tanto, comerciantes y fuerzas de seguridad afrontan el fin de semana de Halloween con dispositivos reforzados y especial atención a las convocatorias que circulan en las redes sociales.