El papa León XIV ya está en España para iniciar su viaje apostólico, y su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas este sábado ha estado marcada por un ambiente cordial y distendido, en el que no han faltado las bromas sobre fútbol. Tras descender del avión, fue recibido por los Reyes Felipe VI y Letizia, así como por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otras autoridades civiles y eclesiásticas.
El papa madridista
Durante el saludo a los periodistas que acompañan la visita, León XIV no solo destacó la importancia de esta gira para encontrarse con los fieles y celebrar la fe, sino que también bromeó sobre su afición futbolística. El pontífice confesó que, aunque la Iglesia es de todos los equipos, él siente una especial simpatía por el Real Madrid, provocando sonrisas entre los presentes y añadiendo un toque cercano y humano a la recepción oficial.
El papa destacó la importancia de transmitir alegría y unidad durante su visita, asegurando que estos gestos ayudan a acercar la Iglesia a la sociedad en general. La comitiva se dirigió después al Palacio Real, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida, en la que se realizaron los saludos protocolarios con todas las autoridades, incluyendo representantes del Gobierno, la Comunidad de Madrid y la Conferencia Episcopal Española.
Comienza la agenda apostólica en Madrid
La visita de León XIV a España se extenderá entre el 6 y el 12 de junio, con paradas en Barcelona y Canarias, pero los primeros días en Madrid incluyen actos clave, como misas multitudinarias, encuentros con autoridades políticas y religiosas, y visitas de carácter social a centros de atención a personas vulnerables.
El guiño futbolístico del pontífice ha sido interpretado por algunos expertos como un gesto para acercarse a la sociedad y generar un vínculo con la juventud y los aficionados al deporte, reforzando la idea de que esta visita busca un diálogo abierto y cercano con todos los ciudadanos, más allá de lo estrictamente religioso.
En las próximas horas, León XIV participará en sus primeros actos públicos en la capital, incluyendo la vigilia de oración con jóvenes y la visita a proyectos sociales, marcando así el inicio de una semana de intensa actividad apostólica en España.