Alrededor de 120 directores de centros educativos públicos de la Comunitat Valenciana han presentado su dimisión este jueves como gesto de apoyo a la huelga indefinida de docentes, que ya se prolonga durante nueve días y que ha intensificado el conflicto con la Generalitat.
En total, según los datos facilitados por los propios organizadores, 260 miembros de equipos directivos han firmado ya su renuncia, en una movilización que busca presionar a la administración autonómica para que retome las negociaciones con los sindicatos tras la ruptura del diálogo el pasado miércoles.
Una dimisión colectiva como medida de presión
La iniciativa, impulsada por directores de colegios, institutos, centros de FP y escuelas infantiles, afecta a una parte significativa del sistema educativo valenciano, que cuenta con alrededor de 1.120 responsables de dirección.
Los firmantes defienden que su decisión responde a un acto de “dignidad y coherencia” ante lo que consideran una situación insostenible en los centros educativos, marcada por la falta de recursos y el deterioro de las condiciones de trabajo.
Reivindicaciones de la huelga docente
La huelga, convocada por los sindicatos educativos, mantiene un amplio paquete de demandas, entre las que destacan una reducción de las ratios de alumnado por aula, refuerzo del personal para atender la diversidad en las aulas, mejora de infraestructuras educativas, especialmente la climatización, revisión de la ley educativa autonómica que reduce el peso del valenciano y una mejora de las condiciones salariales del profesorado.
Las organizaciones sindicales han advertido además de que el conflicto solo podrá resolverse si se reabre una negociación real con la administración.
Tensión política y llamado al diálogo
Los directivos tenían previsto registrar sus dimisiones en Les Corts, aunque finalmente lo han hecho en la Conselleria de Educación. Durante la jornada de protesta, han coincidido con el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, quien ha asegurado que existe voluntad de acuerdo y que el Gobierno autonómico está dispuesto a seguir negociando incluso durante el fin de semana.
El jefe del Consell ha defendido que “no hay ultimátum para el diálogo” y que las propuestas económicas del Ejecutivo ya están cuantificadas, asegurando además que cualquier acuerdo alcanzado será cumplido.
Los directores sostienen que la situación en los centros es límite y denuncian carencias acumuladas en personal, infraestructuras y atención al alumnado. Algunos representantes han señalado que la protesta no responde a “cuestiones políticas”, sino a la necesidad de garantizar el funcionamiento básico del sistema educativo.
Según los organizadores, la movilización podría ampliarse en los próximos días y alcanzar hasta 300 dimisiones, con el respaldo de miles de docentes y familias que apoyan las reivindicaciones.