Meteotsunami en Santa Pola: por qué se retiró el mar y qué hacer si vuelve a ocurrir

El Mediterráneo experimentó una brusca retirada y posterior subida en varios puntos de la costa valenciana. En Santa Pola, el agua alcanzó zonas de asfalto próximas a Playa Lisa y Gran Playa, mientras AEMET explica que el origen del fenómeno es atmosférico y no está relacionado con un terremoto

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Imagen de archivo de simulacro en playa. | EuropaPress
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El comportamiento del mar sorprendió esta semana a bañistas y vecinos de Santa Pola. El nivel del Mediterráneo retrocedió de manera repentina para regresar después con fuerza, hasta superar el límite habitual de la playa y alcanzar zonas próximas al paseo marítimo en Playa Lisa y Gran Playa.

El episodio ocurrió el lunes 24 de agosto. En Santa Pola, la retirada comenzó a apreciarse alrededor de las 13:30 horas y, aproximadamente tres horas después, el agua volvió a avanzar hasta alcanzar la calzada del paseo Blasco Ibáñez en Playa Lisa. La Policía Local realizó cortes preventivos de tráfico y no constan daños materiales de relevancia.

El fenómeno se conoce como meteotsunami o rissaga. Pese a su nombre y a las imágenes de una retirada repentina del mar, no fue consecuencia de un terremoto. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha explicado que su origen está en la atmósfera y en la interacción de determinadas perturbaciones con la superficie marina.

Por qué se retiró el mar en Santa Pola

Un meteotsunami se produce cuando determinadas ondas gravitatorias atmosféricas generan cambios de presión capaces de transmitir energía al mar. El resultado puede ser una subida o bajada rápida del nivel del agua en playas y puertos, aunque no exista ningún movimiento sísmico bajo el Mediterráneo.

Para que la oscilación alcance una magnitud apreciable interviene además la resonancia. Si las características de la perturbación atmosférica y las del mar coinciden de determinada manera, la onda puede amplificarse. La propia configuración de una bahía o un puerto puede reforzar todavía más el movimiento.

Esto explica por qué el episodio no tuvo exactamente la misma intensidad en todos los puntos del litoral. Mientras algunas playas registraron principalmente una retirada visible del agua, en otras zonas aparecieron corrientes o subidas suficientemente importantes como para alcanzar espacios normalmente secos.

No fue un tsunami provocado por un terremoto

La principal diferencia está en el origen. Un tsunami propiamente dicho puede generarse por un terremoto submarino, un deslizamiento u otro desplazamiento brusco de una gran masa de agua. En un meteotsunami, la energía procede de la atmósfera.

AEMET ha explicado que estos episodios no constituyen un fenómeno nuevo. En el Mediterráneo son conocidas especialmente las rissagas de Ciutadella, en Menorca, donde determinadas configuraciones meteorológicas y la propia forma del puerto pueden amplificar considerablemente las oscilaciones.

Por ello, una retirada repentina del Mediterráneo no implica automáticamente que se haya producido un terremoto. En el episodio registrado en la Comunitat Valenciana, la explicación proporcionada por los meteorólogos es atmosférica.

El agua llegó al asfalto en Playa Lisa

Uno de los puntos donde las consecuencias fueron más visibles fue Santa Pola. En Playa Lisa y Gran Playa, el agua superó el espacio habitual de arena y llegó hasta zonas asfaltadas próximas al paseo Blasco Ibáñez.

La Policía Local optó por cortar temporalmente el tráfico en las calles afectadas. La medida pretendía también evitar que el paso de vehículos desplazara el agua acumulada hacia las terrazas de bares y restaurantes de la zona.

El episodio terminó sin daños materiales relevantes, según la información local disponible. La espectacularidad de las imágenes se debió principalmente a la rapidez con la que cambió la posición de la línea de costa en un espacio de pocas horas.

Dénia registró una caída de casi medio metro en cinco minutos

Las oscilaciones no se limitaron a Santa Pola. También fueron detectadas en otros puntos de la costa valenciana, entre ellos Dénia, Xàbia, Gandia y Cullera. AEMET relacionó estos movimientos con el mismo tipo de fenómeno atmosférico.

En Dénia se produjo una de las variaciones cuantificadas con mayor claridad: el nivel del mar descendió casi medio metro en apenas cinco minutos antes de recuperarse. Las corrientes asociadas llegaron a dificultar la entrada de algunas embarcaciones en el puerto.

En Xàbia también se observaron cambios llamativos en lugares como la playa del Arenal y el Canal de la Fontana. El retroceso dejó temporalmente al descubierto partes de la orilla que habitualmente permanecen bajo el agua.

Qué hacer si el mar vuelve a retirarse de forma repentina

Aunque un meteotsunami no tenga origen sísmico, las variaciones rápidas del nivel del agua pueden generar corrientes intensas y situaciones peligrosas. Si se observa una retirada anómala y rápida del mar, la opción prudente es salir del agua y alejarse de la línea de costa.

No conviene acercarse a las zonas que han quedado repentinamente descubiertas para observar el fenómeno. El movimiento forma parte de una oscilación y el agua puede regresar posteriormente, como ocurrió en Santa Pola. También debe extremarse la precaución en puertos, canales y espigones, donde las corrientes pueden intensificarse.

Si Policía Local, Protección Civil o los servicios de socorrismo restringen el acceso a una zona, deben seguirse sus indicaciones hasta que el nivel del mar se estabilice. En el episodio de Santa Pola, precisamente, los cortes preventivos permitieron limitar la circulación junto a las áreas alcanzadas por el agua.

¿Puede volver a producirse otro meteotsunami?

Estos fenómenos dependen de condiciones atmosféricas concretas y su intensidad resulta difícil de anticipar con precisión para cada playa o puerto. La configuración de la costa desempeña un papel importante en la amplificación de las oscilaciones.

Tras el episodio del lunes no se descartó que pudieran registrarse nuevos movimientos si se mantenían condiciones meteorológicas similares durante los días posteriores. Eso no significa que exista la certeza de que vaya a repetirse ni que vaya a hacerlo con la misma intensidad.

Santa Pola, además, ya ha registrado fenómenos de este tipo anteriormente. Los precedentes muestran que, aunque las rissagas sean mucho más conocidas en lugares como Menorca, también pueden aparecer en el litoral valenciano cuando coinciden las condiciones atmosféricas y marítimas necesarias.