Agricultura fija para julio la conclusión del plan de modernización de regadíos en Castilla-La Mancha

Agricultura acelera la modernización de regadíos en Castilla-La Mancha con más de 80 millones invertidos y obras que se cerrarán entre 2024 y 2026.

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha vuelto a poner en valor el esfuerzo inversor destinado a la modernización de los regadíos en Castilla-La Mancha, donde mantiene en marcha proyectos que superan los 80 millones de euros y que, según ha asegurado, quedarán completados antes del mes de julio de este año.

Así lo ha indicado la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García, en la clausura del XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado estos días en Ciudad Real, un foro que ha congregado a cerca de un millar de asistentes y en el que ha querido subrayar el compromiso del Ministerio con esta comunidad autónoma.

En su intervención, García ha detallado que el departamento está destinando más de 80 millones de euros a la modernización de regadíos en la región, de los cuales 47 millones se corresponden con siete proyectos asociados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Ha precisado que tres de esas intervenciones ya se han concluido y se han entregado a sus respectivas comunidades de regantes, otras dos se encuentran finalizadas a falta de la recepción formal y las dos últimas continúan ejecutándose.

La secretaria de Estado ha garantizado que el conjunto de estas obras estará completamente terminado antes del 30 de julio de 2026, marcando así un calendario concreto para cerrar unas actuaciones con las que el Gobierno pretende reforzar la eficiencia en el uso del agua y la competitividad del campo.

Además de estas partidas, ha aludido al proyecto de Illana-Leganiel, donde el Ministerio está movilizando más de 24 millones de euros.

En este caso, ha explicado que la parte que compete al Ministerio ya está concluida y que la entrega a la comunidad de regantes queda supeditada a que Unión Fenosa finalice su tramo de la actuación. Del mismo modo, ha recordado que el Ejecutivo central está destinando más de 12 millones de euros a los regadíos de Mora.

García ha querido insistir en que la modernización del regadío debe llegar a todo tipo de explotaciones y comunidades. “Todos nuestros regantes, grandes, pequeños o medianos tienen el derecho a tener su modernización hecha precisamente para esa mejora utilización del agua”, ha afirmado.

La responsable del departamento ha defendido igualmente que el Ministerio está cumpliendo “íntegramente todos sus compromisos con Castilla-La Mancha”, citando como ejemplo las intervenciones llevadas a cabo en Letur y Mira tras los daños ocasionados por la dana. En este punto, ha concretado que ya se ha ejecutado el 98% de los caminos rurales comprometidos en ambos municipios y que, en el caso de las comunidades de regantes, el grado de ejecución alcanza el 79%, quedando pendiente únicamente la resolución de un asunto vinculado a un paso en una captación de agua.

Ha añadido que todas estas actuaciones que restan por rematar estarán igualmente concluidas a lo largo de 2026, subrayando la voluntad de continuidad y de cumplimiento por parte del Ministerio en un ámbito especialmente sensible en una región donde el agua y el regadío tienen un peso estratégico.

Begoña García ha querido también reconocer el trabajo técnico y administrativo que sostiene estas inversiones, mencionando expresamente a la Secretaría de Estado, a la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria, a la Subdirección General de Regadíos y a Seiasa, el medio propio del Ministerio para la modernización de regadíos, cuyo presidente, Paco Mulero, ha asistido al acto y ha recibido un reconocimiento a su trayectoria.

En la parte final de su discurso, la secretaria de Estado ha resaltado el papel de Fenacore como estructura de representación del regadío en España, recordando su participación tanto en la Mesa Nacional del Regadío como en el Observatorio del Regadío.

Ha concluido defendiendo la imagen pública de esta actividad, al remarcar que detrás del regadío “hay alimentación, hay seguridad alimentaria y hay personas que fijan la población al territorio”.

El agua, pieza clave para la economía regional

Por su parte, en la clausura del congreso, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, Julián Martínez Lizán, ha reivindicado el papel esencial del agua para la comunidad, al recordar que el 17% del Producto Interior Bruto autonómico está ligado al sector agroalimentario.

Martínez Lizán ha recalcado que el agua es “generación de riqueza, de empleo y de vida en nuestros pueblos”, y ha defendido la necesidad de asegurar los derechos de uso en el territorio donde se origina el recurso, en una región que, como ha apuntado, alberga siete de las nueve confederaciones hidrográficas existentes en España.

El consejero ha alertado de que los actuales procesos de planificación hidrológica “no recogen las necesidades reales” de Castilla-La Mancha y que, en determinados casos, empujan a zonas de regadío a regresar al secano, algo que ha vinculado directamente con el incremento del riesgo de despoblación en el medio rural.

En este escenario, ha avanzado que el Gobierno regional presentará alegaciones en aquellas cuencas en las que considere que se lesionan sus intereses y ha solicitado una moratoria en la aplicación de la Directiva Marco del Agua, al entender que hay condicionantes socioeconómicos y geopolíticos que avalan esa revisión.

Asimismo, ha puesto el acento en la situación del Alto Guadiana, donde ha defendido la urgencia de abordar problemas estructurales como el estado de los acuíferos o los 4.400 pozos de cultivos leñosos, al tiempo que ha cuestionado la base de datos utilizada en la planificación hidrológica, por considerar que se sustenta únicamente en la información de las confederaciones sin un contraste adicional.

Por último, Martínez Lizán ha llamado a la unidad del sector para avanzar hacia un modelo de regadíos modernos y sostenibles, y ha defendido que garantizar su continuidad resulta determinante para asegurar el futuro del medio rural en Castilla-La Mancha.