El Gobierno de Castilla-La Mancha y las organizaciones agrarias Asaja y UPA han cerrado un paquete de medidas que se incorporará en breve a la Orden de Prevención de Incendios que la Consejería de Medio Ambiente publicará en los próximos días, con la finalidad de hacer compatible la labor agrícola con la protección forestal durante la campaña de incendios.
Tras una nueva reunión entre las partes implicadas, el vicepresidente primero del Ejecutivo autonómico, José Luis Martínez Guijarro, ha remarcado que este acuerdo es el resultado del trabajo conjunto con el sector, buscando, desde la coordinación y la cooperación, equilibrar la actividad agraria con la imprescindible prevención de incendios en un contexto de veranos cada vez más duros por el cambio climático, según ha informado la Junta en una nota de prensa.
Entre las modificaciones previstas, se eleva la superficie a partir de la cual se aplican restricciones en época de riesgo alto y extremo. El umbral pasa de las cinco hectáreas que recogía hasta ahora la Orden reguladora a las 20 hectáreas. De este modo, las explotaciones agrícolas colindantes con zonas forestales inferiores a 20 hectáreas podrán cosechar sin limitaciones horarias.
La principal novedad que se incorporará a la nueva Orden es que, en las áreas forestales de más de 20 hectáreas, se permitirá establecer una franja perimetral de 10 metros de ancho sin cultivar o sembrada de girasol junto al monte, lo que permitirá que las cosechadoras trabajen sin ningún tipo de restricción y en cualquier momento del día.
Para el resto de supuestos, es decir, terrenos agrícolas próximos a masas forestales superiores a 20 hectáreas que no dispongan de esa franja de protección, se mantiene el régimen actual de limitaciones vinculado al Índice de Propagación Potencial de Incendios (IPP) muy alto y extremo.
En este marco, para las jornadas catalogadas con IPP extremo se flexibiliza la obligación de disponer de 400 litros de agua a presión y se abren tres opciones alternativas: contar con un vehículo con un depósito de al menos 400 litros de agua y equipo de impulsión, disponer de una máquina sopladora con potencia de soplado superior a 30 Newtons o tener un disparador de cartucho pirotécnico contra incendios con, al menos, ocho cartuchos.
Valoración de Asaja Castilla-La Mancha
El Comité Ejecutivo Regional de Asaja Castilla-La Mancha ha valorado que la Administración regional haya aceptado varias de sus demandas, “lo que supone un importante avance para los agricultores”.
El presidente de Asaja, José María Fresneda, sostiene que las modificaciones responden al trabajo y a las reivindicaciones de la organización, aunque alerta de que todavía quedan asuntos por resolver.
“Ahora sí podemos decir que hemos mejorado mucho las condiciones de los agricultores a la hora de la cosechar, porque se ha avanzado en la compatibilidad entre la prevención de incendios y el desarrollo de la actividad agraria”.
No obstante, y tal y como señala la organización en un comunicado, lamentan “el tiempo perdido y las cosechas que ya se han visto afectadas” por unas limitaciones que, a su entender, no reflejaban adecuadamente la realidad del campo.
Entre los elementos que considera necesario corregir, Asaja apunta al cálculo del Índice de Propagación Potencial (IPP), que juzga mal diseñado por basarse en las masas forestales y no en las superficies agrícolas.
“También siguen existiendo limitaciones para aquellos agricultores que no puedan permitirse dejar una franja de diez metros sin cultivar. A ello se suma la falta de adaptación de la medida a determinados sistemas de producción, como la siembra directa, donde dejar esa franja puede generar dificultades que no se han tenido en cuenta”, ha indicado.
La organización recuerda que las mejoras aprobadas este año continúan la línea de los avances logrados en la campaña pasada, pero recalca que su objetivo final es que las cosechadoras queden excluidas de esta normativa.
“Una cosechadora es una herramienta de trabajo y un coste de producción cada vez más elevado, pero imprescindible para el agricultor. Lo que nos importa es poder sacar adelante la cosecha”.
Postura de UPA Castilla-La Mancha
UPA Castilla-La Mancha ha valorado positivamente los cambios, especialmente la modificación del umbral de referencia en terreno forestal con una continuidad mínima de 20 hectáreas, “antes estaba en 5; dejando una franja en la proximidad del monte de unos 10 metros de suelo desnudo o bien sembrado de girasol”.
“Quedan algunas cuestiones que tendremos que ver si puede haber una compensación por dejar esta franja sin cultivar, pero creo que es una oportunidad más que tienen nuestros agricultores, que haciendo esta operación pues van a poder organizarse mejor a la hora de la cosecha”, ha defendido el secretario regional, Julián Morcillo, que ha señalado también la relevancia de estas medidas para el sector apícola.
“Facilitarles que en días con el IPP extremo puedan acceder a sus colmenas, atender su ganadería con normalidad”, ha destacado.