Andalucía reforzará controles aleatorios para asegurar el arranque de cultivos frente al trips del tabaco

Andalucía reforzará controles y un estricto protocolo de arranque en invernaderos de Almería y Granada para frenar la plaga de trips del tabaco.

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La Junta de Andalucía tiene previsto implantar controles aleatorios con el fin de verificar el cumplimiento del protocolo obligatorio de arranque de cultivos establecido en la resolución que recoge las medidas fitosanitarias para prevenir y combatir “Thrips parvispinus” o trips del tabaco, tras su declaración oficial como plaga en las provincias de Almería y Granada.

El delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Almería, Antonio Mena, ha indicado a Europa Press que, de cara a la campaña de primavera-verano, se llevará a cabo un “control reforzado” para comprobar que las prácticas contempladas en dicho protocolo de arranque se ejecutan de forma correcta una vez que concluye el ciclo de cultivo de pimiento, pepino, berenjena, calabacín, melón o sandía de invierno.

Mena ha detallado que, en Almería, la Junta está elaborando un censo de invernaderos activos durante la campaña con el objetivo de facilitar la labor inspectora de los tres equipos encargados de comprobar sobre el terreno el cumplimiento de la normativa.

Al mismo tiempo, ha señalado una segunda vía de actuación basada en posibles intervenciones tras denuncias de “cooperativas” y “otros agricultores que se sientan perjudicados” cuando en alguna explotación cercana no se aplique el protocolo. Al estar declarada la plaga, su incumplimiento conlleva sanciones contempladas en la Ley de Sanidad Vegetal para los responsables.

“Que un agricultor lo haga mal puede perjudicar a todos los colindantes porque el 'parvispinus' tiene un radio de dispersión que puede superar los 600 metros o un kilómetro”, ha alertado, insistiendo en la obligatoriedad de estas medidas, que se complementan con otras recomendaciones fitosanitarias orientadas a la prevención y control del trips.

El responsable provincial de Agricultura ha añadido que se ha solicitado la colaboración del Seprona de la Guardia Civil para intensificar la vigilancia del protocolo relacionado con el transporte por carretera de los restos vegetales hacia las plantas de acopio, al tratarse de un momento “crítico” del proceso. “Un camión sin las medidas correctas tiene una capacidad de dispersión terrible por donde pase”, ha subrayado Mena.

Pese a ello, el delegado se ha mostrado confiado en la implicación del sector. “Entendemos que la mayoría lo va a hacer bien; los agricultores están preocupados y está en juego su propia seguridad y la de sus vecinos, que muchas veces son su familia”, ha manifestado, recordando que las actuaciones diseñadas en el seno de la Mesa Técnica de Expertos en Sanidad Vegetal deben “ayudar a que se produzcan menos dolores de cabeza” en la próxima campaña.

El pimiento, el cultivo más castigado

A lo largo de la campaña 2025/2026 se ha observado un aumento de la incidencia de la plaga de trips, especialmente en el pimiento, considerado “producto estrella” de Almería al ocupar unas 12.000 hectáreas. Esta situación ha obligado a adelantar el arranque de unas 450 hectáreas, con una reducción notable de la capacidad productiva.

“La productividad ha bajado en torno a los 1,5 o 1,7 kilos por metro cuadrado”, ha precisado el delegado, quien también ha señalado una depreciación “importante” del pimiento de entre un 20 y 25 por ciento de media “cuando lo normal es un siete u ocho por ciento”, debido a los daños estéticos provocados por la plaga.

Aunque esta caída de la oferta ha impulsado los precios del producto sano por el mantenimiento de la demanda, la gravedad del problema ha llevado a la Junta a poner en marcha una línea de ayudas dotada con tres millones de euros para compensar a los agricultores afectados.

El protocolo de arranque se aplica igualmente a otros cultivos, quedando excluidos algunos como el tomate o la judía verde, al considerarse que podrían “actuar como hospedadores secundarios, contribuyendo al sostenimiento de la población de este trips”. Con ello se pretende amortiguar el impacto de la plaga de cara a la siguiente campaña.

Medidas obligatorias de arranque y control

Las medidas fitosanitarias de obligado cumplimiento para prevenir y controlar Thrips parvispinus en Almería y Granada se centran en el protocolo de arranque de cultivos que actúan como reservorio de la plaga, en concreto pimiento, pepino, berenjena, calabacín, melón y sandía en invernadero.

Antes del arranque, es obligatorio mantener cerradas las bandas y ventanas de los invernaderos y efectuar un trampeo “masivo” con placas cromáticas, colocando dos placas azules por cada placa amarilla en todo el perímetro del invernadero. El mínimo exigido es de cien placas por cada cien metros lineales de perímetro.

Asimismo, es preceptivo aplicar un tratamiento fitosanitario al cultivo antes de su eliminación. En aquellos casos en los que se detecte una elevada presencia de la plaga en la biodiversidad interna del invernadero, deberá realizarse también un tratamiento fitosanitario específico sobre dicha biodiversidad.

Las aplicaciones deberán hacerse con productos fitosanitarios inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, respetando todas las condiciones de uso indicadas en sus etiquetas.

Los agricultores están obligados, además, a avisar con antelación suficiente a los propietarios colindantes para que puedan adoptar las medidas que estimen oportunas, conservando pruebas de dicha comunicación para poder acreditarla ante la Administración si fuera necesario.

El protocolo impone igualmente el arranque y retirada o picado de los restos de cultivo para su incorporación al suelo. En caso de optar por el picado, se recomienda hacerlo en fracciones pequeñas, favoreciendo así la deshidratación del material vegetal y acompañando esta operación con una labor de suelo que facilite su integración.

También se aconseja demorar, en la medida de lo posible, el trasplante del cultivo siguiente, con el fin de permitir la deshidratación de los restos vegetales y dificultar la supervivencia del trips.

Si se retira el material vegetal, el transportista deberá garantizar que se traslada en un contenedor impermeable o similar, completamente cerrado en todo momento, ya sea mediante tapa, malla con densidad mínima de 20x10 hilos/centímetros cuadrados o plástico.

En cualquier caso, los restos vegetales deberán descargarse en plantas de reciclaje autorizadas, quedando prohibido su vertido en descampados, su uso para alimentar ganado o su abandono.

Antes del trasplante o siembra del nuevo cultivo, se deberá realizar una desinfección y limpieza de la estructura del invernadero en aquellas zonas que puedan actuar como reservorio de la plaga.

Adicionalmente, en los puntos del invernadero que hayan sido foco de Thrips parvispinus, se deberán efectuar tratamientos dirigidos al suelo con productos fitosanitarios formulados a base de tierra de diatomeas, inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y aplicados conforme a las condiciones de uso de sus etiquetas.

Cuando sea viable, se deberá recurrir a técnicas de solarización o biosolarización. También se recomienda la colocación de acolchado plástico para perjudicar a las pupas que puedan permanecer en el suelo y reducir así la persistencia de la plaga.