Cicytex y Sanidad Vegetal profundizan en el estudio de los sésidos que dañan encinas y alcornoques en Extremadura

Un estudio de Cicytex y Sanidad Vegetal revela la diversidad e impacto de los sésidos que dañan encinas y alcornoques en las dehesas de Extremadura.

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El ingeniero de Montes del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (Cicytex), Adrián J. Montero-Calvo, y el doctor ingeniero agrónomo del Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, Luis M. Torres-Vila, han desarrollado una investigación sobre los avances en el conocimiento de los sésidos asociados a Quercus en Extremadura, cuyos resultados se han difundido en la revista “Montes”.

Según explican los responsables del estudio, en los últimos años “se ha detectado en nuestra región un incremento de daños en encinas, alcornoques y rebollos causados por larvas de polillas de la familia de los sésidos”.

Las polillas de la familia de los sésidos, conocidas popularmente como polillas de alas transparentes, están presentes en casi todas las regiones del planeta, aunque su biología continúa siendo poco conocida fuera del ámbito especializado de la entomología. En la actualidad se han descrito más de 1.500 especies, tal y como ha indicado la Junta de Extremadura en una nota informativa.

El trabajo de revisión y prospección desarrollado entre 2020 y 2025 analiza cómo ha ido evolucionando el conocimiento de estas especies en el territorio extremeño. Arranca con la puesta en marcha de sistemas de monitoreo automático en 2021 y se extiende hasta los estudios detallados de distribución, fenología y actividad diaria que se han publicado en 2025.

Impacto ecológico y daños en Quercus

El impacto ecológico provocado por los sésidos se produce bajo la corteza de árboles y arbustos. Sus larvas se nutren del interior de tallos, ramas o raíces vivas, donde excavan galerías durante varios años.

Determinadas especies atacan árboles frutales o forestales y, cuando las infestaciones alcanzan altas intensidades, pueden debilitar seriamente o incluso provocar la muerte del árbol, motivo por el cual algunos sésidos se catalogan como plagas forestales y agrícolas.

En Extremadura, la falta de estudios específicos contrastaba con la constatación sobre el terreno de daños importantes en plantas jóvenes de Quercus, cuyas causas no estaban claras. Por este motivo, desde 2020 se han impulsado labores de prospección y seguimiento que han permitido obtener, por primera vez, una base de conocimiento preliminar sobre estas especies en la comunidad.

Para ello se instaló una red de trampas cebadas con feromonas sexuales en 38 enclaves representativos de dehesas, repoblaciones y masas forestales naturales. Esta red se reforzó con sistemas automáticos de detección, entre los que destaca una trampa conectada mediante tecnología LoRaWAN, diseñada por Adrián Montero, que emite avisos en tiempo real de cada captura.

Los trabajos llevados a cabo hasta 2023 han permitido asimismo constatar la presencia de 19 especies de sésidos en Extremadura, de las cuales cuatro tienen como hospedadores especies del género Quercus. Se trata de “Synanthedon conopiformis” —la más abundante— y “Synanthedon vespiformis”, seguidas de “Paranthrene insolita” y “Synanthedon codeti”.

Cada una de estas especies presenta un periodo de vuelo distinto a lo largo del año e incluso horarios específicos de actividad diaria. La Junta resalta “S. vespiformis”, que muestra dos picos de vuelo, en primavera y en otoño, y casi desaparece en verano. Montero y Torres-Vila señalan que podría tratarse de una respuesta adaptativa frente al calor y la sequía estivales, cada vez más acusados por efecto del cambio climático.

Todas estas especies se encuentran ampliamente distribuidas en encinares, alcornocales y rebollares, y varias de ellas se han citado por primera vez en las provincias de Badajoz y Cáceres.

Los dos ingenieros subrayan que disponer de un conocimiento más preciso sobre la ecología y la distribución regional de estas especies resulta clave, dado su potencial impacto fitosanitario sobre el arbolado de las dehesas extremeñas.

En esta línea, consideran que los daños detectados en reforestaciones y densificaciones de Quercus hacen necesaria una investigación más profunda sobre aspectos como el ciclo biológico completo de las especies, las tasas de parasitismo y la acción de entomopatógenos, la variabilidad genética de las poblaciones, los factores que explican las fluctuaciones interanuales de densidad y los umbrales de daño económico bajo distintos modelos de gestión selvícola.

Por último, destacan que los resultados obtenidos contribuirán a optimizar el manejo integrado de estas especies. Conocer sus periodos de mayor actividad permitirá aplicar las medidas de prevención y control en el momento más oportuno, mientras que identificar dónde se localizan y en qué abundancia facilitará delimitar las zonas de mayor riesgo y priorizar las intervenciones.