La negociación de los presupuestos de la Unión Europea sigue en Bruselas, un debate que siempre coincide con el de la reforma de la Política Agraria Común, ya que, tradicionalmente, ésta ha sido la política que ha recibido un trozo más grande de la tarta presupuestaria.
De cara al próximo período 2028-2034, la Comisión Europea ha garantizado la cantidad destinada a las ayudas directas que reciben lo agricultores (con 302.000 millones de euros), pero no para otras medidas importantes, como el apoyo a los ecorregímenes (ayudas destinadas prácticas agroambientales), subvenciones a las organizaciones de frutas y hortalizas (uno de los sectores más potentes del campo español que en 2025 alcanzó unas exportaciones por un valor de 7.293 millones de euros), y otros apoyos a modernización y desarrollo agrario y rural.
En este sentido, la Comisión Europea plantea que para que el campo europeo y español no pierda el respaldo económico de las últimas décadas, los estados miembro cofinancien aquellas medidas que el Fondo Único no cubra al 100%.
“La PAC es la única política que consigue mantener el presupuesto para las ayudas agrarias directas. Otras medidas de desarrollo rural, cooperación, formación no están en esa cantidad, por eso se va a precisar una mayor cofinanciación de los estados miembro”, ha apuntado el jefe de unidad adjunto de la Unidad de Sostenibilidad Ambiental de la Comisión Europea, Gregorio Dávila en la jornada “40 años de España en la UE: entender la PAC para entender Europa” organizada por la organización Por Otra PAC en Madrid.
Hasta la fecha, las administraciones públicas de los estados miembro (tanto nacional como autonómica) habían cofinanciado algunas medidas, como la del Programa Leader de fomento del desarrollo rural, pero a partir de 2028 la cofinanciación tendrá que ser mayor y abrirse a otras líneas de ayudas más.
“Hay que ampliar el blindaje que tienen las ayudas directas de la PAC a otro tipo de apoyos, como inversiones en modernización o relevo generacional”, ha señalado la eurodiputada popular Esther Herranz, a lo que ha añadido: “Hay un riesgo de renacionalización de la PAC, y ahí se abre un espacio de competencia desleal entre los propios estados miembro”.
Ayudas a frutas y hortalizas y ambientales
Por otra parte, la que fuera eurodiputada del PSOE, Clara Aguilera, ha pedido que has ayudas a las organizaciones de productores de frutas y hortalizas también entren dentro de ese blindaje, ya que sino España puede perder mucho en el sector donde es más potente. “La financiación de las OPFH (Organización de Productores Frutas y Hortalizas) tiene que entrar dentro de la financiación europea, no la podemos fiar a la cofinanciación”, ha sentenciado.
Por su parte, la responsable del Programa de Alimentos en WWF España, Celsa Peiteado, insistió que las ayudas ambientales destinadas a ecorregímenes también formen parte de este importe blindado.
Autonomía Estratégica
Varios participantes del encuentro destacaron que la agricultura y la alimentación es estratégica para una sociedad, también en períodos de incertidumbre como el actual. En este sentido, señalaron que debía ser una de las prioridades de Autonomía Estratégica planteadas por la Unión Europea junto a defensa, tecnología o competitividad.