El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha comenzado a certificar las primeras partidas de cerezas de la nueva campaña, en la que calcula una producción cercana a los 10 millones de kilos.
Esta temporada tiene un carácter “especialmente relevante” al coincidir con el 30 aniversario desde que la entidad empezó a respaldar oficialmente el origen y la calidad del fruto. Mediante un estricto sistema de selección, el sello de la DOP identifica las mejores cerezas y picotas procedentes de la zona amparada.
El presidente de la DOP Cereza del Jerte, José Antonio Tierno, ha subrayado que para la denominación es “una hazaña y un hito” haber mantenido durante tres décadas la certificación del producto en “un mercado tan competitivo”.
“La certificación de cereza y picota es muy importante porque es el único medio que tiene el ciudadano de tener la garantía de que el producto que está consumiendo se ha producido en determinadas condiciones culturales, medioambientales y económicas”, ha expresado Tierno.
La denominación afronta la campaña con buenas expectativas y planea certificar 10 millones de kilos de cereza sobre el conjunto de la producción de su área geográfica. En este sentido, Tierno ha indicado que prevén un incremento del volumen gracias a la consolidación de nuevas variedades de cereza - Van, Lapins y Burlat- incorporadas al Pliego de Condiciones el año pasado.
La recolección se ha adelantado respecto a otros años, lo que, según el presidente, puede convertirse en una “ventaja competitiva” porque “el cliente está esperando el producto y el hecho de llegar antes puede ayudar a posicionar mejor las cerezas certificadas por la DOP”.
No obstante, Tierno ha advertido de que este adelanto también entraña riesgos, ya que una campaña temprana puede enfrentarse “a un mayor riesgo de verse afectada por fenómenos climáticos, como granizo o lluvias excesivas que puedan dañar la fruta”. “En definitiva, somos optimistas y esperamos una campaña competitiva tanto en volumen, como en calidad del producto”, ha destacado.
Las primeras cerezas certificadas corresponden a la variedad Burlat, la más precoz, con calibres de entre 22 y 28 milímetros, cuya recolección se prolongará hasta finales de mayo. A continuación se certificará la variedad Navalinda y, posteriormente, la Van.
En la fase final de la campaña llegarán las picotas y la variedad Lapins, la más abundante, que se extiende hasta finales de julio o comienzos de agosto y representa más del 40 por ciento del total de la producción.
Alemania y Reino Unido, mercados clave
Las cerezas del Valle del Jerte gozan de un notable reconocimiento en España y también en el exterior. En torno al 60 por ciento de las cerezas certificadas se destinan a la exportación dentro de Europa, con especial presencia en Alemania, Reino Unido e Italia, además de los países nórdicos y del este del continente.
“Es una satisfacción comprobar que nuestra cereza se aprecia dentro y fuera de nuestras fronteras, lo que permite garantizar la rentabilidad de los agricultores y seguir protegiendo un cultivo que es el corazón de nuestra tierra”, ha concluido el presidente de la DOP Cereza del Jerte.
En el Valle del Jerte se cultivan más de cien variedades de cereza y picota, aunque solo ocho disponen del sello de calidad de la DOP. Estos cerezos crecen en laderas de hasta 1.200 metros de altitud, con un manejo esencialmente natural, y la recogida se realiza de forma tradicional para preservar la delicadeza del fruto. Este trabajo minucioso, desarrollado en su mayoría por explotaciones familiares, es la mejor garantía de un sabor singular.
El distintivo de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, que certifica la máxima calidad, se reconoce fácilmente gracias a la contraetiqueta incorporada en las cajas de cerezas y picotas que salen al mercado procedentes del Valle del Jerte.