Malvinas cierra el caladero de calamar hasta 2027: impacto para 16 barcos gallegos

Malvinas clausura de inmediato el caladero de calamar patagónico donde operan 16 arrastreros gallegos tras constatar un fuerte descenso de la biomasa.

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Malvinas ordena el cierre inmediato de la pesquería de calamar donde operan 16 arrastreros gallegos
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El cierre inmediato de la pesquería de calamar patagónico (Loligo) en las Islas Malvinas hasta 2027 deja sin su principal objetivo a los 16 arrastreros congeladores de capital gallego que operan en el caladero. La decisión obliga ahora a las armadoras a reorganizar la actividad de los buques y buscar alternativas para aquellos que dispongan de otras licencias.

Esta segunda campaña del año arrancó con escasas expectativas para la flota desde prácticamente su inicio, al comprobarse en los primeros días de actividad una notable falta de recurso en el caladero. Esa situación llevó al Gobierno de las Falkland a imponer una veda temporal de 15 días.

Mientras duró esa interrupción, parte de los buques pudo acogerse a otras licencias de pesca sobre diferentes especies y desplazarse a otros caladeros para seguir faenando. Otros barcos, sin embargo, tuvieron que detener su actividad.

Tras ese paréntesis, los biólogos de Malvinas que embarcan en estos buques durante la campaña verificaron una caída significativa de la biomasa, circunstancia que ha llevado a las autoridades a ordenar el cierre inmediato del caladero hasta 2027.

Las campañas de trabajo se estructuran en dos periodos: una de verano, que suele arrancar a finales de julio y prolongarse hasta el 30 de septiembre, y otra de invierno, que generalmente comienza a finales de febrero.

Qué supone el cierre para los 16 barcos gallegos

La decisión obliga a las armadoras a replantear las semanas de actividad que todavía quedaban por delante. Los buques que dispongan de licencias compatibles podrán estudiar su desplazamiento hacia otras pesquerías, como ya ocurrió durante la interrupción provisional, mientras que aquellos que carezcan de una alternativa tendrán que permanecer inactivos o dar por terminada anticipadamente su campaña.

El impacto alcanza también a las tripulaciones y a la actividad vinculada a estos congeladores. No obstante, no existe por ahora un balance oficial de puestos de trabajo afectados, ya que la repercusión dependerá de la alternativa que pueda adoptar cada embarcación. Por ese motivo, no es posible trasladar el cierre directamente a una cifra concreta de empleos.

La posibilidad de continuar faenando tampoco es idéntica para toda la flota. Depende de las licencias de las que disponga cada buque y de las pesquerías a las que pueda acceder, de modo que el cierre del loligo no supone necesariamente la paralización de los 16 arrastreros durante el mismo periodo.

Menos calamar del previsto para la cadena gallega

El final anticipado de la campaña implica además que el volumen de loligo capturado será inferior al que habría podido obtenerse si la actividad hubiese continuado hasta finales de septiembre. El efecto se traslada a una cadena vinculada a Galicia que incluye almacenamiento, transformación y comercialización del producto.

Eso no permite afirmar, sin embargo, que vaya a producirse automáticamente una escasez de calamar o un incremento de precios. La evolución del mercado dependerá también de las existencias disponibles, de otros orígenes de suministro y del comportamiento de la demanda.

El horizonte queda ahora situado en 2027, cuando la flota podrá volver a afrontar una nueva campaña si las condiciones biológicas y las decisiones de gestión del caladero permiten recuperar la actividad sobre el recurso.