Un biochar andaluz obtiene por primera vez el sello de fertilizante UE

Carboliva logra que su biocarbón de oliva sea el primer biochar español con marcado CE como fertilizante UE, apto también para agricultura ecológica.

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Carboliva, firma andaluza dedicada a la producción de biochar a partir de subproductos del olivar, ha logrado que su biocarbón de oliva se convierta en el primer biochar en España certificado como fertilizante UE con marcado CE. Esta acreditación lo reconoce oficialmente como fertilizante armonizado y permite su venta en todos los países de la Unión Europea “con plenas garantías de seguridad, calidad y trazabilidad”.

La entrada en vigor del nuevo reglamento europeo de fertilizantes, operativo desde julio de 2022, abrió la puerta a que materiales derivados de residuos valorizados, como el biochar, pudieran acceder al marcado CE y comercializarse sin trabas dentro del mercado único europeo.

Para conseguir esta certificación, los productos deben cumplir exigentes criterios relativos a su contenido en nutrientes, límites máximos de contaminantes, seguridad para la salud humana y el entorno, además de someterse a rigurosos controles de calidad y disponer de una documentación técnica exhaustiva.

De acuerdo con la nota difundida por Carboliva, “hasta la fecha ninguna otra empresa de biocarbón en España había obtenido la categoría de fertilizante UE con marcado CE para un biochar”.

El hito llega con una doble validación de especial interés para la industria agroalimentaria: por un lado, el ajuste pleno a la normativa europea de fertilizantes; por otro, la consideración del producto como insumo autorizado para agricultura ecológica, lo que posibilita su aplicación tanto en cultivos convencionales como en producción ecológica.

La obtención del sello se produce en un contexto complejo para el mercado global de fertilizantes, condicionado por tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y las restricciones al comercio de materias primas esenciales como la urea o el amoníaco. Este escenario ha disparado los costes de producción agraria y ha evidenciado la fragilidad de numerosos países ante su fuerte dependencia de fertilizantes químicos importados.

En este marco, soluciones como el biochar fabricado localmente a partir de biomasa del olivar se consolidan como una opción estratégica que ayuda a disminuir la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales.

Desde el punto de vista agronómico, la naturaleza altamente porosa del biochar favorece la retención de agua y nutrientes, mejora la estructura del suelo, ofrece refugio a la microbiota beneficiosa y contribuye a minimizar la lixiviación de nitrógeno y fósforo.

A estas ventajas se suma su capacidad para inmovilizar carbono de forma duradera en el suelo, lo que lo convierte en una herramienta relevante en las políticas de mitigación del cambio climático y en los esquemas de eliminación de carbono (CDR) basados en biomasa.

“Esta certificación demuestra que es posible convertir los subproductos del olivar en un fertilizante de alto valor, con respaldo legal europeo y con beneficios claros para el suelo, el agua y el clima”, ha señalado el CEO de Carboliva, Álvaro Espuny.

Asimismo, ha subrayado que, para las explotaciones agrarias, “supone disponer de una alternativa de proximidad, con un precio más estable y compatible con la transición que ya está viviendo el campo”.

Para acceder al marcado CE como fertilizante UE, Carboliva ha tenido que superar un exigente proceso de certificación que contempla auditorías técnicas y de calidad, la elaboración de una Declaración UE de conformidad y una evaluación integral conforme a los módulos fijados en el Reglamento (UE) 2019/1009.

La empresa planea seguir colaborando con cooperativas, empresas distribuidoras y proyectos agrícolas con el fin de ampliar el uso del biochar certificado tanto en sistemas intensivos como en explotaciones de secano, donde la mejora de la fertilidad y de la capacidad de retención de agua del suelo resulta especialmente determinante.