Déjenme que les hable del lobista y sí, déjenme usar ese término, acuñado hace muchos años por la tradición americana de usar el lobby del Senado para interactuar con los miembros de la Cámara de Representantes antes de la sesiones de pleno, para presentarles propuestas de cómo abordar una ley.
El término lobby para hacer referencia a la actividad del lobista apareció por primera vez en la prensa estadounidense en 1820 y ha ido evolucionando hasta el día de hoy, aunque ya se practicaba la actividad a finales del siglo XVIII en el Reino Unido cuando los ciudadanos tenían prohibido el acceso a la Cámara de los Comunes y las reuniones de la sociedad civil y los grupos de interés con los representantes públicos se celebraba en los pasillos o salas de espera del Parlamento.
