De Mónaco a la Alhambra: por qué Granada ha sido elegida para el gran final de La Vuelta 2026

La ronda española coronará por primera vez a su ganador en Granada, una ciudad a la que la organización considera "un magnífico escenario" por su patrimonio y proyección turística. El desenlace llegará un año después de que las protestas por Gaza impidieran completar la última etapa en Madrid, que este septiembre estará volcada en el estreno de la Fórmula .

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Panorámica de la ciudad de Granada, con la vista en primer plano de la Alhambra. Foto: Europa Press.
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La ronda española coronará por primera vez a su ganador en Granada, una ciudad a la que la organización considera "un magnífico escenario" por su patrimonio y proyección turística. El desenlace llegará un año después de que las protestas por Gaza impidieran completar la última etapa en Madrid, que este septiembre estará volcada en el estreno de la Fórmula 1.

La Vuelta a España salió este año de Mónaco, entre algunos de los escenarios más reconocibles del Principado, y terminará tres semanas después bajo la mirada de la Alhambra. Granada acogerá el próximo 13 de septiembre el desenlace de la ronda española por primera vez en su historia, con una última etapa diseñada para recorrer algunas de las principales arterias de la ciudad antes de coronar al ganador en el Paseo del Salón. Será también un escaparate internacional para una provincia que ha apostado por utilizar el ciclismo para proyectar su patrimonio, sus paisajes y su oferta turística ante millones de espectadores.

No es un final improvisado ni una solución provocada por la imposibilidad de terminar en Madrid. La Vuelta quería Granada.

Javier Guillén, director general de la carrera, lo aclaró este mismo agosto en la Cadena SER al explicar cómo se tomó la decisión. La organización ya había comunicado a Madrid que no siempre terminaría allí cuando "surgió la oportunidad de acabar en Granada". La coincidencia posterior con el Gran Premio de España de Fórmula 1, que Madrid celebrará ese mismo fin de semana, hizo que "todo coincidiera en positivo", pero no fue el motivo que llevó a elegir la ciudad andaluza. 

La propia organización ha resumido el recorrido de 2026 con una imagen que explica bien la apuesta: "Del Casino de Mónaco a la Alhambra de Granada". Guillén presentó la edición destacando su carácter internacional y mediterráneo y situó el final en "un enclave único como la Alhambra, la fortaleza roja de Granada". 

Granada, mucho más que una meta

Granada conoce bien La Vuelta. La carrera ha llegado en 20 ocasiones a la ciudad, pero nunca había reservado para ella el privilegio de coronar al vencedor de la clasificación general. Este año será diferente.

La elección tiene una dimensión deportiva, pero también turística. La retransmisión de una gran vuelta ciclista convierte durante horas carreteras, pueblos, monumentos y paisajes en parte del espectáculo. Y Granada ofrece una combinación especialmente reconocible fuera de España: la Alhambra, el centro histórico y Sierra Nevada.

La Diputación ha asumido abiertamente ese objetivo. Su presidente, Francis Rodríguez, ha definido la presencia de La Vuelta como una "apuesta firme y decidida" para posicionar Granada en las grandes competiciones internacionales y sostiene que el recorrido permitirá mostrar "al mundo la riqueza patrimonial, paisajística y deportiva" de la provincia.

No será únicamente la capital. Granada concentra tres jornadas de la edición. La etapa 13 saldrá de Almuñécar, atravesará Los Guájares, el Valle de Lecrín, El Temple y el Poniente y terminará en Loja. Las dos últimas jornadas volverán después a la provincia para decidir la carrera. (dipgra.es)

La penúltima etapa partirá del Castillo de La Calahorra y terminará en el Collado del Alguacil después de atravesar un terreno de montaña que puede resultar decisivo para la clasificación general. Al día siguiente llegará la celebración en Granada.

La estrategia institucional queda así resumida entre dos imágenes con enorme potencial internacional: del Castillo de La Calahorra a la Alhambra.

Cinco pasos por el corazón de Granada

La última etapa tendrá 112 kilómetros y está concebida para que la ciudad sea mucho más que el lugar en el que se coloca la pancarta de meta.

Después de recorrer varios municipios del área metropolitana, el pelotón entrará en Granada y atravesará Camino de Ronda, Méndez Núñez, la avenida de la Constitución, Gran Vía de Colón, Reyes Católicos y Acera del Darro, entre otras vías. (lavuelta.es)

La línea de meta estará en el Paseo del Salón, pero los ciclistas no la cruzarán una sola vez. Lo harán cinco.

Entre paso y paso, el recorrido llevará al pelotón por el Paseo del Generalife, en el exterior de la Alhambra, antes de regresar al centro. Las últimas vueltas incorporarán también Recogidas y Acera del Darro. La organización calcula la llegada definitiva alrededor de las 19.00 horas. (lavuelta.es)

El circuito introduce incluso una diferencia deportiva respecto al cierre tradicional en Madrid.

Guillén ha explicado a AS que no será "el típico circuito para el esprínter". Los cuatro pasos por el entorno de la Alhambra incorporan una dificultad adicional y abren la posibilidad de que la última etapa tenga un desenlace menos previsible que el habitual circuito urbano completamente llano. (as.com)

Granada tendrá así durante varias horas una de las mejores herramientas de promoción que ofrece el deporte internacional: las cámaras siguiendo al pelotón mientras atraviesa algunos de los espacios más reconocibles de la ciudad.

La octava ciudad que coronará al ganador de La Vuelta

El final tiene también un valor histórico.

Granada se convertirá en la octava ciudad española que acoge la meta definitiva de La Vuelta. Antes lo hicieron Madrid, Bilbao, San Sebastián, Miranda de Ebro, Salamanca, Jerez de la Frontera y Santiago de Compostela. (lavuelta.es)

Madrid ha terminado convirtiéndose en el escenario habitual. Desde 1986, según recuerda la propia organización, la carrera solo había concluido en la capital o en Santiago de Compostela. (lavuelta.es)

Ese predominio explica que la Castellana, Cibeles y las calles del centro formen parte del imaginario de las últimas jornadas de La Vuelta. Pero no convierte la meta madrileña en una obligación. La organización quiere reservarse la posibilidad de llevar el desenlace a otros lugares y Granada será este año la demostración.

"Nosotros le dijimos a Madrid que no siempre íbamos a acabar en Madrid", explicó Guillén en la SER. La oportunidad granadina permitió cumplir, en sus propias palabras, "el sueño de terminar en Granada". (cadenaser.com)

El recuerdo del Madrid de 2025

La decisión llega, inevitablemente, con el recuerdo de lo ocurrido un año antes.

La Vuelta de 2025 estuvo marcada durante buena parte de su recorrido por las protestas contra la participación del equipo Israel-Premier Tech y por la ofensiva israelí en Gaza. Las movilizaciones acompañaron a la carrera durante días y terminaron alterando varias etapas.

Una de las primeras imágenes importantes se produjo en Bilbao.

El 3 de septiembre, los incidentes obligaron a modificar el final de la undécima etapa. Antes de la carrera, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, había defendido expresamente el derecho a una protesta "pacífica" ante lo que calificaba como el "genocidio atroz en Gaza", pero había pedido evitar comportamientos "incívicos". También destacó entonces que La Vuelta era un escaparate para mostrar una ciudad "moderna y atractiva". (deia.eus)

Después de los incidentes, su valoración fue mucho más dura.

Aburto respaldó la decisión de adelantar el final por la seguridad de los corredores y lamentó que la actuación de una parte de los manifestantes hubiera perjudicado la imagen de Bilbao. "Acepto las protestas cívicas pero no las conductas incívicas, violentas y peligrosas", declaró al día siguiente. 

De Bilbao a Mos: una carrera cada vez más difícil de proteger

El problema no terminó allí.

La etapa 16 tenía prevista su llegada en el Alto de Castro de Herville, en Mos. Antes de que llegara el pelotón, la alcaldesa, Nidia Arévalo, había pedido a los colectivos propalestinos que expresaran sus reivindicaciones sin impedir el paso de los corredores.

Su posición era muy similar a la defendida días antes en Bilbao: mostrar banderas y protestar, sí; poner en peligro a los ciclistas, no. "Una protesta no puede poner en peligro la seguridad de los ciclistas", sostuvo Arévalo en la Cadena SER.

La etapa tampoco pudo completarse según el plan inicial.

Para entonces, el problema había dejado de ser episódico. La organización afrontaba cada jornada pendiente no solo de la competición, sino de la posibilidad de que una movilización impidiera llegar a la meta.

Guillén se resistió a renunciar a Madrid

Javier Guillén mantuvo durante aquellos días una posición clara: La Vuelta quería terminar.

Después de los incidentes previos, el director de la carrera compareció públicamente para pedir colaboración y recordó que bloquear el recorrido podía poner en riesgo a los corredores. A cinco días de la última etapa aseguró que la organización seguiría adelante y descartó preparar una alternativa a Madrid. 

La participación del Israel-Premier Tech tampoco dependía de La Vuelta, según defendió reiteradamente. Guillén explicó que las reglas de admisión y exclusión correspondían a la Unión Ciclista Internacional y que la organización española debía actuar dentro de ese marco. (cadenaser.com)

La carrera llegó finalmente a Madrid el 14 de septiembre.

Pero no pudo terminar como estaba previsto.

La tarde en que las familias no vieron llegar a los ciclistas

Miles de personas habían acudido al centro de Madrid para asistir al cierre de La Vuelta. Familias, aficionados y niños ocuparon durante horas distintos puntos del circuito esperando el paso del pelotón y la celebración final.

Al mismo tiempo, las protestas propalestinas fueron ganando presencia en Gran Vía, Callao, Atocha, Neptuno y Cibeles.

La situación terminó desbordándose. Manifestantes ocuparon diferentes puntos de la calzada, cayeron vallas y la Policía intervino mientras la organización buscaba una manera de mantener la carrera. Las imágenes recogidas aquel día mostraron a aficionados abandonando el recorrido y a familias que habían esperado la llegada regresando sin haber visto pasar al pelotón. El País relató, entre otras escenas, la de un padre que se marchaba de Gran Vía con su hijo vestido con un maillot de ciclista.

La organización terminó cancelando la etapa. RTVE situó la decisión cuando todavía quedaban 56 kilómetros para la línea de meta, después de que las invasiones de la calzada hicieran imposible garantizar la seguridad. 

No hubo el final que Madrid esperaba. Tampoco la ceremonia convencional ante el público.

Jonas Vingegaard ganó La Vuelta, pero el cierre deportivo de las tres semanas de competición quedó condicionado por lo sucedido en las calles.

"Eso no se puede repetir"

Al día siguiente, Guillén compareció para explicar lo ocurrido.

El director de La Vuelta defendió el derecho a manifestarse, pero fue muy crítico con las acciones que habían impedido el desarrollo de la competición. "Lamento y condeno lo ocurrido en la última etapa", afirmó antes de calificar de "inaceptable" lo sucedido. (cadenaser.com, rtve.es)

Guillén puso también el foco en los aficionados.

"El derecho protege a quienes compiten, trabajan o asisten a la competición", señaló, después de recordar al "público numerosísimo" que había acompañado la carrera durante las tres semanas y que únicamente quería disfrutar del ciclismo. (cadenaser.com)

Su conclusión sobre Madrid fue contundente: "Lamento mucho la imagen que se dio. Creo que es algo que no se debería de volver a repetir". (rtve.es)

La Vuelta 2026 ofrecerá una imagen completamente distinta para su final.

Madrid no tendrá La Vuelta, pero tendrá la Fórmula 1

La ausencia de La Vuelta no significa que Madrid vaya a vivir un fin de semana tranquilo.

Del 11 al 13 de septiembre, la capital estrenará el Gran Premio de España de Fórmula 1 en Madring, el nuevo circuito construido alrededor de IFEMA y Valdebebas. Será uno de los acontecimientos deportivos de mayor dimensión organizativa que ha afrontado la ciudad en los últimos años.

El circuito tiene 5,4 kilómetros y 22 curvas, según los últimos datos publicados por el Ayuntamiento, y está diseñado para alcanzar velocidades cercanas a los 300 kilómetros por hora. Su elemento más reconocible será "La Monumental", una curva peraltada de unos 550 metros y un 24% de inclinación. 

La previsión inicial de IFEMA es recibir alrededor de 110.000 espectadores, con un proyecto que contempla elevar la capacidad por encima de 140.000 en los próximos años.

La organización del tráfico y el transporte será, por tanto, una parte esencial del estreno.

La Vuelta Ciclista a su paso por la provincia de Granada. Foto: Europa Press. 

Metro como puerta de entrada al circuito

Madrid quiere evitar que decenas de miles de espectadores intenten llegar en coche.

La Comunidad ha marcado como objetivo que más del 80% de los asistentes utilice el transporte público. Metro desplegará un dispositivo especial durante los tres días del Gran Premio, con más trenes y refuerzo de personal en las estaciones con mayor afluencia.

La línea 8 será uno de los principales accesos. Conecta Nuevos Ministerios con Feria de Madrid y deja a los aficionados junto al recinto. Cercanías y los autobuses urbanos completarán la red prevista para distribuir los flujos de entrada y salida. 

Los preparativos ya están afectando a la movilidad semanas antes de la carrera. El Ayuntamiento mantiene cortes y restricciones en Ribera del Sena, Vía de Dublín, Francisco Umbral y varias glorietas del entorno, además de modificaciones en líneas de la EMT, y recomienda evitar el vehículo privado en las zonas afectadas. 

Madrid afrontará así un desafío diferente al de La Vuelta. No tendrá que cerrar durante unas horas un circuito que atraviesa algunas de sus principales avenidas del centro, pero sí gestionar durante tres días a decenas de miles de personas alrededor de IFEMA y Valdebebas.

El mismo domingo, dos escaparates internacionales

La coincidencia deja una imagen singular para el 13 de septiembre.

Madrid estará pendiente de los monoplazas. Granada, de las bicicletas.

La capital estrenará un Gran Premio que tiene asegurada su presencia en el calendario de Fórmula 1 hasta 2035. Granada vivirá por primera vez la jornada que tradicionalmente concentra la celebración final de una de las tres grandes vueltas ciclistas del mundo.

Para La Vuelta, la elección forma parte también de su manera de promocionar España.

La organización define a Granada como una ciudad con "un lugar especial" en la historia de la carrera y presenta la Alhambra como el gran símbolo del final de esta edición. La Diputación, por su parte, considera que albergar el desenlace ofrece una oportunidad "turística, económica y de imagen" y permitirá que la provincia llegue a millones de espectadores. 

El recorrido está construido para aprovecharlo.

Después de tres semanas y de una salida internacional en Mónaco, los últimos kilómetros llevarán al pelotón una y otra vez junto a la Alhambra y por el centro de Granada. Gran Vía de Colón, Reyes Católicos, Acera del Darro, Recogidas y el Paseo del Salón formarán parte de las últimas imágenes de La Vuelta 2026. 

Y cuando el ganador cruce finalmente la meta, Granada habrá entrado en un grupo que hasta ahora solo formaban siete ciudades.

La octava será ella.