La duda aparece con las primeras noches frías: ¿gasta menos apagar la calefacción o dejarla funcionando al mínimo para evitar que la casa se enfríe? La recomendación general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE, es apagarla durante la noche y ajustar su funcionamiento a las horas en las que se utiliza la vivienda.
El organismo explica que, al dormir arropados, una temperatura de entre 15 y 17 grados puede resultar suficiente. También considera más eficiente, como norma general, apagar durante la noche que mantener el sistema encendido de forma continua.
Cuándo puede tener sentido dejarla a 15 o 17 grados
El propio IDAE contempla una excepción: las viviendas muy mal aisladas que pierden mucho calor durante la noche. En esos casos, plantea mantener la calefacción encendida con el termostato entre 15 y 17 grados.
Por tanto, la recomendación no consiste en dejar que cualquier vivienda se enfríe sin límite. La decisión depende de cuánto descienda realmente la temperatura interior y de las características de la casa.
Un termómetro ayuda a comprobarlo. La temperatura exterior por sí sola no indica cómo se comportan un piso intermedio, una última planta o una vivienda unifamiliar.
Ventilar antes de volver a encender
Para la mañana, el IDAE recomienda ventilar, cerrar las ventanas y después encender la calefacción. Abrir durante unos minutos permite renovar el aire evitando una pérdida innecesaria de calor.
El organismo sitúa en torno a 21 grados una temperatura suficiente para mantener el confort durante el día con ropa adecuada. También aconseja aprovechar la luz natural y adaptar el uso de la calefacción a la ocupación de la vivienda.
El ahorro no es igual en todas las casas
No se puede convertir este consejo en una cifra fija de euros. El resultado depende del aislamiento, el clima, el equipo utilizado, su regulación y el precio de la energía.
La comprobación útil consiste en observar la temperatura interior y el consumo durante días comparables. Mantener una casa más caliente de lo necesario durante horas en las que nadie aprovecha ese calor puede incrementar el gasto sin mejorar el confort.