El Banco Mundial anticipa que el conjunto de las materias primas registrará en 2026 un repunte de precios del 23,1%, arrastrado por el impacto de crisis globales como la guerra en Oriente Próximo y el fenómeno climático de El Niño. Según sus nuevas proyecciones, el organismo espera que, tras este fuerte encarecimiento, el coste de la energía, los alimentos, los fertilizantes y los metales se abarate un 7% en 2027 y un 8,8% adicional en 2028.
En su informe “Perspectiva de los mercados de materias primas”, la institución vinculada al Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que el conflicto en Oriente Próximo ha mermado las reservas de crudo, impulsando las cotizaciones energéticas hasta su nivel más elevado de los últimos cuatro años. Al mismo tiempo, las disrupciones en los envíos de cereales y los efectos de El Niño ponen en riesgo las cosechas y la accesibilidad de los alimentos.
Con este telón de fondo, el Banco Mundial proyecta que los precios de la energía se incrementen un 32% en 2026, rompiendo así con tres años consecutivos de descensos, para después moderarse con caídas del 11,5% en 2027 y del 11,8% en 2028. El organismo calcula que el precio medio del Brent se situará en 91 dólares por barril en 2026, frente a los 69 dólares estimados para 2025, antes de retroceder hasta los 79 dólares en 2027.
En lo que respecta a los alimentos básicos, el informe contempla un encarecimiento en torno al 10,3% en 2026 y del 7,2% en 2027, seguido de un descenso del 5,2% en 2028. Por su parte, los fertilizantes registrarían una subida del 14,3% en 2026, tras el fuerte repunte de los precios de la urea a comienzos de año, para volver a los niveles de 2025 en 2027, ejercicio en el que caerían un 12,4%, con un nuevo retroceso del 8,2% en 2028.
En el ámbito de los metales industriales, el Banco Mundial prevé que los precios marquen un nuevo máximo histórico en 2026, con un ascenso del 24,5%, impulsados por el aluminio, el cobre y el estaño, que alcanzarían cotas récord. A partir de ahí, el organismo espera descensos del 3,3% en 2027 y del 3,8% en 2028. En cuanto a los metales preciosos, el coste “subirá este año aumentarán un 39,9% ante la demanda de activos refugio, bajando el próximo año un 8,3% y un 6% el siguiente, aunque seguirán triplicando su coste promedio de 2015-2019”.
El escenario central del Banco Mundial no incorpora un agravamiento significativo de los conflictos que condicionan el suministro global de materias primas. No obstante, alerta de que las cotizaciones energéticas podrían escalar aún más si se intensifica la guerra en Oriente Próximo y continúan los daños sobre la infraestructura petrolera rusa. Combinado con un episodio de El Niño más severo, este choque podría desembocar en una crisis alimentaria.
En un escenario adverso en el que estos riesgos se materialicen al mismo tiempo, el organismo calcula que el Brent podría situarse en un promedio de 105 dólares por barril en 2027 y que los precios de los alimentos básicos se coloquen un 12% por encima de lo recogido en el escenario base, superando los niveles alcanzados en 2022.
“El aumento de los costes energéticos y las interrupciones comerciales están elevando los precios de una amplia gama de materias primas, lo que amenaza con agravar la inflación, la inseguridad alimentaria y el crecimiento económico”, ha señalado Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial y director del Grupo de Perspectivas.
Ante este panorama, la institución remarca que la prioridad pasa por proteger a las personas con menos recursos y respaldar a los países de bajos ingresos que ya arrastran una elevada carga de deuda. Para ello, el Banco Mundial ha puesto a disposición entre 50.000 y 60.000 millones de dólares (44.840 y 53.808 millones de euros) a través de instrumentos ya existentes, de los que 25.000 millones de dólares (22.420 millones de euros) corresponden a financiación preestablecida, con el objetivo de reforzar las redes de protección social, apuntalar la capacidad fiscal y facilitar capital circulante y liquidez a empresas y explotaciones agrícolas.