El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que los paquetes de apoyo diseñados para compensar el encarecimiento de la energía en los hogares tendrían un efecto mucho más limitado sobre la estabilidad financiera de los Estados si se enfocan en las personas con menores ingresos, evitando así tensionar en exceso las cuentas públicas.
Alfred Kammer, director del FMI para Europa, ha insistido en que las iniciativas deben contar con “apoyo específico y plazos definidos”, ya que la “tentación” de contener el alza de los precios mediante rebajas fiscales generalizadas, ayudas universales o topes a las tarifas energéticas se traduce en medidas “poco acertadas”.
“Durante la crisis de 2022, los gobiernos europeos gastaron un promedio del 2,5% del PIB en paquetes de apoyo energético --más de dos tercios-- sin un objetivo específico. Un análisis del FMI muestra que compensar completamente al 40% de los hogares con menores ingresos por el aumento total de los costos de la energía habría requerido solo el 0,9% del PIB”, ha defendido Kammer.
El organismo ha subrayado que cada Ejecutivo debe valorar la situación de sus finanzas públicas antes de definir su estrategia fiscal y ha advertido de que los países con un volumen de deuda más elevado no disponen de margen para seguir incrementando sus déficits.
En este sentido, el FMI ha reclamado que cualquier iniciativa vinculada a la energía se vea “por completo” compensada con otras actuaciones presupuestarias, con el fin de “no agravar aún más las ya precarias finanzas públicas en un entorno de mercado más adverso”.
Kammer ha distinguido entre economías con baja deuda, como Dinamarca o Suecia, que todavía cuentan con espacio para desplegar políticas contracíclicas, y otras con pasivos más abultados, como Francia o Italia, que no pueden asumir nuevas presiones sobre sus cuentas.
No obstante, el responsable del FMI ha recordado que “incluso ellos enfrentan presiones crecientes derivadas de la defensa, el envejecimiento de la población y la transición energética”.
“Al planificar sus respuestas, los países no deben repetir los mismos errores costosos. Las medidas de apoyo amplias e indefinidas son difíciles de revertir y deben evitarse. Anunciar fechas límite vinculantes para las medidas específicas garantizará que los recursos presupuestarios no se malgasten y no desvíen las inversiones necesarias para fortalecer el sistema energético europeo y reducir su vulnerabilidad ante futuras crisis”, ha destacado Kammer.