Irán reabre el estrecho de Ormuz durante la tregua en Líbano y alivia temporalmente la tensión energética

Teherán vincula la reapertura al alto el fuego de dos semanas. El ministro de Asuntos Exteriores iraní ha confirmado que durante este periodo se garantiza el paso “totalmente libre” de todos los buques comerciales.

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Imagen por satélite tomada por la NASA del estrecho de Ormuz -/The Visible Earth/NASA/dpa

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Irán ha anunciado este viernes la plena apertura del estrecho de Ormuz al tráfico comercial internacional durante el alto el fuego temporal de dos semanas alcanzado entre Israel y Líbano. La decisión supone, sobre el papel, la reactivación de uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, por el que circula cerca de un tercio del petróleo global transportado por mar.

Ha sido el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien ha confirmado que durante ese periodo se garantiza el paso “totalmente libre” de todos los buques comerciales. 

“En línea con el alto el fuego en el Líbano, se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego”, ha señalado el jefe de la diplomacia iraní en un mensaje difundido en redes sociales en el que ha precisado además que los barcos continuarán utilizando la ruta “coordinada y ya anunciada” con la Organización Portuaria y Marítima iraní.

El anuncio de Teherán busca enviar una señal de distensión en pleno arranque de las negociaciones diplomáticas para consolidar la tregua. Sin embargo, fuentes del sector marítimo y organismos internacionales advierten de que la normalidad está lejos de haberse restablecido en la práctica.

Trump celebra el anuncio

En su primera reacción al anuncio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aplaudido la reapertura del corredor marítimo, “listo para el tránsito total”, según ha publicado en sus redes sociales, lo que supone el levantamiento temporal de un bloqueo que se había prolongado alrededor de un mes.

Teherán había condicionado el fin de sus restricciones al paso por el estrecho a la entrada en vigor de un alto el fuego en Líbano, con el objetivo de que Israel detuviera sus ataques en el marco de la ofensiva lanzada contra las milicias chiíes de Hezbolá.

La situación se había agravado después de que Irán comenzara a permitir el tránsito de buques de países con los que mantenía acuerdos de peaje, lo que llevó al presidente estadounidense a ordenar el pasado fin de semana un cierre perimetral que dejó completamente paralizada la navegación en la zona.

Una apertura condicionada a la tregua

La reapertura del estrecho no responde a un cambio estructural, sino a una medida táctica vinculada al actual escenario de negociación. Durante las últimas semanas, Ormuz ha sido objeto de cierres parciales, restricciones selectivas y advertencias militares cruzadas en el contexto de la escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel.

En este sentido, la decisión iraní se interpreta como un gesto para facilitar el diálogo, pero también como una herramienta de presión: Teherán mantiene intacta su capacidad para volver a bloquear el paso en caso de ruptura del alto el fuego.

Poco antes del anuncio de Araqchi sobre la reapertura, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU (CENTCOM) ha informado de que 19 barcos comerciales se han visto obligados a dar la vuelta desde el fin de semana por orden de los buques estadounidenses desplegados en el perímetro del estrecho. “Ningún buque ha evadido a las fuerzas estadounidenses”, ha subrayado el mando militar.

Tráfico limitado y máxima cautela

Pese al anuncio oficial, el tráfico marítimo sigue operando bajo condiciones de alta incertidumbre y control militar. Varias navieras internacionales han optado por mantener rutas alternativas o reducir su actividad en la zona ante el riesgo de incidentes.

Informes recientes apuntan a que el flujo de buques continúa siendo reducido y selectivo, con inspecciones, desvíos y presencia naval significativa tanto de fuerzas iraníes como de Estados Unidos y sus aliados.

Además, persisten preocupaciones sobre posibles amenazas como minas marítimas, ataques a buques o cambios repentinos en las reglas de paso, lo que dificulta una vuelta inmediata a la normalidad logística.

Los precios del petróleo caen un 10%

El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el suministro energético mundial, por lo que cualquier alteración en su operatividad tiene un impacto directo en los mercados. El anuncio de apertura contribuirá a relajar temporalmente la tensión sobre los precios del crudo, aunque la volatilidad sigue siendo elevada.

Minutos después de conocerse la noticia, la agencia AFP ha confirmado que los precios del petróleo han caído cerca de un 10% tras el anuncio de Irán.

A medio plazo, la evolución de la situación en Ormuz será determinante para la estabilidad del comercio global y para evitar un nuevo repunte inflacionario ligado a la energía.

Clave en las negociaciones

La apertura del estrecho se ha convertido en uno de los elementos centrales de las conversaciones en curso para transformar la tregua en un acuerdo más duradero. Estados Unidos y sus socios insisten en garantizar la libertad de navegación, mientras Irán busca que cualquier solución incluya sus condiciones en el tablero regional, especialmente en relación con Líbano y el equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo.

En este contexto, Ormuz no es solo un paso marítimo, sino un instrumento geopolítico de primer orden cuya situación seguirá marcando el rumbo de las negociaciones en los próximos días.