El Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega, considerado el mayor fondo soberano del planeta, cerró el primer trimestre del año con una rentabilidad negativa del 1,9%, lo que se traduce en una pérdida de 636.000 millones de coronas noruegas (58.250 millones de euros). Este retroceso se atribuye principalmente al fuerte castigo sufrido por las bolsas, sobre todo por los valores tecnológicos, tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo.
“El resultado refleja un trimestre con condiciones de mercado difíciles. Observamos un impacto limitado en la renta fija y el sector inmobiliario, pero fue la caída de las acciones, especialmente entre las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, lo que determinó el resultado”, explicó Trond Grande, subdirector general de Norges Bank Investment Management (NBIM), la entidad gestora del vehículo que invierte los beneficios del país derivados del petróleo.
Durante los tres primeros meses del ejercicio, las inversiones en renta variable del fondo registraron una rentabilidad del -2,6%, mientras que las posiciones en renta fija se saldaron con un -0,2% y las infraestructuras de energía renovable no cotizadas arrojaron un -1,9%. En contraste, la cartera de bienes inmuebles no cotizados obtuvo un rendimiento positivo del 1,2%.
Pese a haber encajado un rendimiento global negativo en el trimestre, el comportamiento del fondo superó en 0,01 puntos porcentuales al de su índice de referencia.
Al término de marzo, el valor total del vehículo ascendía a 19,99 billones de coronas noruegas (1,8 billones de euros). La distribución de activos se mantenía concentrada en renta variable, con un 70,2% del patrimonio, seguida de la renta fija, con un 27,6%, mientras que los bienes raíces no cotizados representaban el 1,8% y la infraestructura de energías renovables no cotizadas el 0,4%.
En conjunto, el valor del fondo se redujo en 1,27 billones de coronas noruegas (116.340 millones de euros) en el primer trimestre, una cifra que incluye, además de la caída de la rentabilidad contable, un efecto negativo de 646.000 millones de coronas (59.178 millones de euros) por la apreciación de la corona noruega frente a varias de las principales divisas. Las entradas netas de capital, una vez descontados los gastos de gestión, se situaron en 13.000 millones de coronas (1.190 millones de euros).