El Parlamento de Letonia dio este jueves su visto bueno, en una sesión extraordinaria, a un proyecto de ley que faculta al Gobierno a comprar una nueva emisión de bonos de airBaltic por un máximo de 30 millones de euros. La medida llega en pleno despliegue de la nueva hoja de ruta de la aerolínea, afectada por la guerra en Oriente Próximo, que persigue una financiación provisional de 225 millones de euros y recortar en un tercio su flota de aviones Airbus.
La norma aprobada establece, además, que el tope para transformar en capital los créditos procedentes de bonos estatales se sitúe en 50 millones de euros.
El texto legal abre la puerta a ampliar el plazo de amortización de un préstamo público concedido a una compañía, convertir en capital los créditos ligados a ese préstamo y a los bonos estatales y, si fuera preciso, permitir que el Estado participe en la financiación temporal de la empresa.
El respaldo del Parlamento supone un nuevo apoyo financiero para la aerolínea de bandera letona —el Estado controla un 88,37% del capital, Lufthansa un 10% y el 1,63% restante está en manos de inversores privados—. Llega después de que los actuales tenedores de bonos hayan aceptado su nuevo plan y la prórroga hasta 2029 del vencimiento de títulos por 380 millones de euros, con un cupón del 14,50%.
La guerra en Oriente Próximo, la desaceleración de la demanda y los problemas de disponibilidad de motores Pratt & Whitney han obligado a airBaltic a redefinir su estrategia. Entre los objetivos centrales figuran la reducción de la flota actual de 54 Airbus A220-300 y la concentración de su red de rutas en Riga (Letonia).
En este contexto, la aerolínea prevé operar en torno a 36 Airbus A220-300 a finales de 2026, lo que supone un recorte de un tercio frente a las 54 aeronaves actuales. A partir de ahí, planea incrementar el número de aviones de forma gradual hasta rondar las 40 unidades en 2031.
“Este plan de negocios se basa en tomar decisiones disciplinadas que fortalezcan la competitividad a largo plazo de airBaltic, preservando al mismo tiempo lo más importante: conectividad y operaciones confiables, junto con la sostenibilidad financiera”, destacó el presidente y CEO de la compañía, Erno Hildén, en un comunicado reciente.
El plan anterior, diseñado para una futura salida a bolsa, apostaba por un crecimiento continuado del número de pasajeros y de los ingresos por billetes tanto en la región báltica como en el conjunto de Europa, lo que hacía posible proyectar una ampliación de la flota hasta los 100 aviones.