El tren de Iryo implicado este miércoles en el siniestro ferroviario de Urda (Toledo) continuó parado porque seguía sin recibir instrucciones del centro de control de Adif en Atocha, mientras que al convoy de Renfe que circulaba detrás sí se le autorizó a proseguir el trayecto.
Según explican a Europa Press fuentes próximas a Iryo, la maquinista del tren mantenía todavía comunicación con el centro de control cuando el AVE de Renfe impactó contra la parte trasera de su composición.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ya trasladó a los periodistas que el centro de control dio orden a algunos de los seis trenes —detenidos automáticamente tras la caída del sistema de seguridad LZB— para que retomaran la marcha con normalidad, entre ellos el AVE de Renfe.
No obstante, Puente no concretó cuántos ni cuáles de esos trenes recibieron la instrucción de continuar el viaje. El tren de Iryo no obtuvo esa indicación y, en consecuencia, permaneció detenido.
El titular de Transportes detalló que dicha orden emitida desde el centro de control se cursó “en contra de la normativa”, puesto que el propio sistema del centro de control marcaba en rojo que el tramo donde se hallaba el Iryo figuraba como ocupado.
En el supuesto de estimar que los trenes debían seguir avanzando, la instrucción tendría que haber sido la de circular a baja velocidad, con un máximo de 40 kilómetros por hora. De hecho, algún maquinista de esos seis trenes trasladó al centro de control que la orden de reanudar la marcha no se ajustaba a la normativa vigente.
El ministro ha calificado estas actuaciones en el centro de control como “inexplicables”: “Lo que ha pasado en los 17 minutos entre que se da la orden de salida al AVE de Renfe y la colisión, no lo sabemos con precisión. Es verdaderamente... en fin, no quiero entrar en calificativos”.