El grupo farmacéutico estadounidense Eli Lilly cerró el primer trimestre con un beneficio neto de 7.396 millones de dólares (6.314 millones de euros), lo que implica un repunte del 168% frente al mismo periodo del año anterior. En paralelo, la cifra de negocio de la compañía ascendió a 19.799 millones de dólares (16.896 millones de euros), lo que representa un avance del 56% en comparación interanual.
En cuanto a la estructura de costes, los gastos asociados a ventas aumentaron hasta 3.577 millones de dólares (3.052 millones de euros), un 61% más. La partida destinada a investigación y desarrollo se elevó a 3.510 millones de dólares (2.995 millones de euros), un incremento del 28%, mientras que los costes de marketing, comerciales y administrativos subieron un 19%, hasta 2.934 millones de dólares (2.504 millones de euros).
El beneficio por acción también mostró una evolución muy notable, con un avance del 170%, hasta alcanzar los 8,26 dólares (7,05 euros) por título, frente a los 3,06 dólares (2,61 euros) registrados en el mismo tramo del ejercicio previo.
De cara al conjunto del año, la empresa ha revisado al alza sus previsiones y ahora calcula que sus ingresos totales podrían situarse hasta en 85.000 millones de dólares (72.549 millones de euros). Asimismo, proyecta que el beneficio por acción pueda llegar a 37 dólares (31,58 euros) por título.
“2026 ha comenzado con fuerza, logramos un crecimiento de ingresos del 56% en el primer trimestre y elevamos nuestra previsión de ingresos para todo el año en 2.000 millones de dólares. Además, logramos avances en el desarrollo de nuevos fármacos en las cuatro áreas terapéuticas y continuamos invirtiendo en el crecimiento futuro de Lilly mediante cuatro adquisiciones”, ha sostenido el presidente y consejero delegado del grupo, David Ricks.