Investigadores del Banco de España y del Banco de Portugal han señalado que la integración económica entre ambos países es elevada en términos generales, pero presenta fuertes asimetrías. Destacan los progresos en el intercambio de bienes y en los mercados eléctricos mayoristas, mientras que el comercio de servicios, la movilidad de trabajadores y la inversión financiera ajena al sector bancario muestran un desarrollo mucho más limitado.
Ambos organismos han difundido este jueves el documento ocasional “Perspectives on the Iberian Economic Integration”, coincidiendo con la celebración del seminario “Iberian Economic Integration”, inaugurado por el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y su homólogo portugués, Álvaro Santos Pereira.
El informe examina el funcionamiento del mercado único europeo tomando como referencia la trayectoria de España y Portugal, cuya cercanía geográfica, la existencia de una frontera compartida y su ingreso conjunto en la Unión Europea en 1986 los convierten en un laboratorio especialmente relevante.
El estudio se estructura en torno a las cuatro libertades del mercado único y valora el grado de integración en comercio, energía, movilidad laboral y mercados de capitales.
De acuerdo con las conclusiones del trabajo, la integración económica entre España y Portugal es significativa, aunque muy dispar según el ámbito analizado. El intercambio bilateral de mercancías y los lazos en las cadenas de producción se han intensificado de forma notable desde la adhesión. Asimismo, los mercados mayoristas de electricidad muestran un nivel de integración excepcional, apoyado en la elevada complementariedad entre la generación solar en España y la producción hidroeléctrica en Portugal.
Por el contrario, el comercio de servicios, la circulación de trabajadores entre ambos lados de la frontera y la inversión financiera no bancaria continúan mostrando un grado de integración relativamente reducido.
Estos hallazgos ponen de manifiesto que el marco normativo del mercado único ha favorecido una integración profunda en determinados segmentos, mientras que otros permanecen fragmentados.
“Cerrar las brechas pendientes exige reforzar la aplicación efectiva de las normas, la cooperación regulatoria y el reconocimiento mutuo, junto con la inversión en infraestructuras y sistemas administrativos interoperables”, han señalado los expertos de ambas instituciones.