El director general de la Agencia Tributaria, Antonio Ansón, ha defendido este viernes ante varios centenares de inspectores de Hacienda la independencia de criterio, la profesionalidad y la objetividad como parte del “patrimonio institucional” del organismo, subrayando que, “precisamente por las circunstancias que se viven”, es “un gran momento” para poner en valor estas señas de identidad.
Ansón ha sido el encargado de clausurar el XXVI Congreso de Inspectores de Hacienda del Estado, celebrado en Toledo. Al inicio de su intervención ha dedicado unas palabras de recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) y, de forma especial, a la memoria de Antonio Montero, inspector de Hacienda fallecido en el siniestro.
Designado director de la Agencia Tributaria el pasado mes de julio, Ansón se ha definido como “un firme defensor del valor de lo público y de los servidores públicos”. Ha recalcado que “la Agencia Tributaria, como institución, y la propia Administración Tributaria española, están llamadas a permanecer mucho más allá de las circunstancias de cada momento”, tal y como ha señalado en su primera comparecencia pública ante los medios.
En su discurso ha incidido en que, aunque cambien los responsables, las prioridades políticas o el contexto económico y social, las instituciones perduran, y su solidez se mide por la capacidad de adaptarse sin renunciar a “aquello que constituye su razón de ser”.
A su juicio, si hay un elemento que la Agencia Tributaria debe salvaguardar por encima de cualquier transformación tecnológica u organizativa es la independencia de criterio, la profesionalidad, la objetividad y la vocación de servicio público.
Ha remarcado que estos valores no son patrimonio de una dirección concreta ni de una etapa específica, sino que integran el acervo institucional de la Agencia Tributaria.
“Precisamente por las circunstancias que vivimos este es un gran momento para demostrar la independencia y la profesionalidad de la Agencia Tributaria, para demostrar que somos una institución sólida, capaz de cumplir su misión con eficacia, con respeto a los derechos de los ciudadanos y con plena lealtad al ordenamiento jurídico”, ha enfatizado.
Retos tecnológicos y profesionales en la Agencia Tributaria
En cuanto a los desafíos de la administración, el director ha señalado que la sociedad atraviesa una transformación muy profunda en la forma de relacionarse con las organizaciones y de exigir servicios. Ha apuntado que “ya tenemos ciudadanos 3.0 que en ocasiones siguen encontrándose con administraciones y funcionarios 2.0”.
Este cambio obliga, según Ansón, a revisar no solo las herramientas disponibles, sino también el diseño de los procedimientos, la organización del trabajo y la forma en que se prestan los servicios a la ciudadanía.
Junto a esta evolución social, ha situado como segunda gran tendencia “inevitablemente” la inteligencia artificial, una tecnología con enorme capacidad de transformación de la que la Agencia Tributaria puede obtener importantes beneficios.
Sin embargo, Ansón ha advertido de que, cuanto mayor sea la capacidad de las máquinas para procesar datos, detectar patrones y sugerir soluciones, más imprescindible será contar con profesionales preparados para interpretar esos resultados, someterlos a crítica y asumir la responsabilidad última de las decisiones.
También ha alertado de que las mismas herramientas que refuerzan la capacidad de control de la Agencia Tributaria pueden ser empleadas por quienes tratan de ocultar operaciones, perfeccionar sus esquemas de fraude o entorpecer la trazabilidad de sus actividades.
“La inteligencia artificial no va a ser, desgraciadamente, una herramienta exclusiva de las administraciones tributarias. También estará a disposición de quienes defraudan”, ha recalcado el director general.
En esta línea, ha incidido en que la Agencia Tributaria precisa profesionales tecnológicos “de la máxima cualificación”. Ha planteado que “quizás debemos plantearnos si la separación tradicional entre especialistas tributarios e informáticos seguirá siendo suficiente. Es posible que necesitemos avanzar hacia alguna forma de hibridación de perfiles profesionales”.
Otro eje estratégico que ha mencionado es la soberanía tecnológica y la ciberseguridad. Ha defendido que la independencia de una administración tributaria no solo se sustenta en su marco normativo, su estructura organizativa o la profesionalidad de sus empleados públicos, sino también en la capacidad de mantener el control efectivo sobre la tecnología de la que depende su operativa diaria.
Reivindicación del valor de lo público y balance del Congreso
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), Ana de la Herrán, ha instado al director de la Agencia Tributaria a orientar su gestión poniendo el acento en el valor de lo público, uno de los ejes centrales abordados durante el Congreso.
“Tenemos que procurar entre todos, no solo hacer un trabajo mejor, sino en estos tiempos convulsos y de relatos que esconden falsedades, revertir la mala imagen que tenemos absolutamente inmerecida”, ha manifestado Ana de la Herrán.
Con la clausura de este encuentro concluye un Congreso fuertemente condicionado por el recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario en Urda (Toledo) y, de manera muy especial, a la figura de Antonio Montero, “compañero y amigo” de los inspectores fallecido en el siniestro. “Será probablemente uno de los congresos más difíciles que ha vivido este colectivo”, ha admitido la presidenta de la asociación.
Bajo el lema ‘Impuestos: ¿a dónde van nuestros recursos?’, el Congreso ha buscado resaltar la importancia de una gestión eficaz de los recursos públicos para sostener el Estado de Bienestar en España.
A lo largo de las dos jornadas del encuentro se ha denunciado el “abandono” y la “desidia” institucional hacia los servicios públicos. “Nuestra labor, la de los inspectores de Hacienda, solo está legitimada en tanto en cuanto se haga una buena gestión de los recursos públicos”, ha concluido la presidenta de la Asociación.