La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha explicado que su renuncia efectiva el 7 de febrero de 2027 responde a la necesidad de abandonar el principio de neutralidad que rige la institución en todo aquello que excede su mandato, con el fin de recuperar plena libertad de expresión y poder pronunciarse sobre asuntos ajenos a la política monetaria.
“No creo poder permanecer neutral. No creo poder sentirme cómoda en esa neutralidad en este momento”, ha señalado la francesa, que este jueves comunicó su intención de dejar el cargo el próximo 7 de febrero, anticipando así su marcha respecto a la fecha inicialmente prevista del 31 de octubre de 2027.
La retirada adelantada de Lagarde, de 70 años, se daba prácticamente por hecha desde hace meses, después de que la propia responsable del banco central de la eurozona admitiera su propósito de abandonar la presidencia “unos meses” antes de lo estipulado y de recuperar completamente su voz para pronunciarse sobre cuestiones como las próximas elecciones en Francia, previstas para la primavera.
Aunque Lagarde no ha revelado qué hará tras dejar la presidencia del BCE en febrero, se especula con que pueda asumir la presidencia del Foro Económico Mundial, cuyo patronato integra junto a otras 26 figuras destacadas de la política, el mundo empresarial y el ámbito académico a escala internacional.
En esta línea, la exministra francesa ha explicado que ya ha trasladado a sus colegas, al personal y a los gobernadores del BCE su deseo de “tener libertad de expresión y libertad para abordar asuntos que no sean de política monetaria” sin las limitaciones derivadas de la neutralidad que exige el puesto.
“Tenemos la obligación de ser neutrales. Ese es el precio que pagamos por ser independientes”, ha subrayado la conocida como ‘guardiana del euro’, para quien, en la coyuntura actual y en relación con numerosos temas que afectan al mundo y no solo a Europa, su voz y sus actuaciones “pueden ser útiles”.
“Me interesa la verdad y veo que la verdad se ve muy a menudo dañada y contradicha por tergiversaciones”, ha afirmado, agregando que “hay cosas que puedo decir, aunque que la gente me escuche o no es otra cuestión, pero siento que debo decirlas y no puedo hacerlo en mi puesto actual”, ha insistido.
Lagarde ha recordado que seguirá al frente del BCE durante dos reuniones más de política monetaria, la del 17 de diciembre y la del 4 de febrero de 2027, y ha asegurado que “hasta el 7 de febrero, estaré al mando, concentrada y trabajando sin reservas ni excusas”.
Al hilo de esto, ha reivindicado la fortaleza del modelo de gobernanza del BCE para gestionar periodos de transición, recalcando que la continuidad operativa ha sido siempre el principio rector de la entidad y que esta “nunca ha fallado”.
“Tengo plena confianza en que seguirá aplicando los principios de continuidad, centrados en la misión y con una acción decidida para alcanzar nuestro objetivo del 2% a medio plazo”, ha añadido.
Respecto a quién la sucederá en la Presidencia del BCE, Lagarde ha evitado pronunciarse y se ha limitado a confirmar que ya se ha puesto en marcha el proceso para seleccionar a su sustituto.
“Hay muchos candidatos excelentes, mucho mejores que yo, de hecho, así que no se preocupen por la continuidad de las operaciones”, ha rematado.