La Asociación Alemana de Aeropuertos (ADV) ha vuelto a ajustar a la baja sus previsiones de tráfico aéreo para este ejercicio. De acuerdo con las últimas estimaciones de la patronal, los aeropuertos del país finalizarán 2026 con unos 217 millones de pasajeros, lo que implica un descenso del 1,4% frente a 2025 y supone un recorte adicional de cinco millones de viajeros respecto al pronóstico publicado el pasado mes de abril.
Ni siquiera el ligero repunte del verano observado en julio ha sido suficiente para alterar la tendencia negativa que arrastra el sector.
En julio transitaron por las terminales alemanas 21,75 millones de usuarios, un aumento discreto del 0,9% en comparación con el mismo mes de 2025, que vino acompañado, sin embargo, de una caída del 1,8% en el número de operaciones comerciales.
La distancia con los datos previos a la pandemia sigue siendo considerable: en julio se registró un 12,1% menos de pasajeros y un 17,5% menos de vuelos en relación con el mismo periodo de 2019.
El acumulado entre enero y julio de 2026 confirma el estancamiento del transporte aéreo en Alemania, con 119,43 millones de viajeros atendidos. Esta cifra implica un retroceso del 0,5% frente al año anterior y se mantiene un 16% por debajo de los niveles alcanzados en 2019.
En paralelo, la oferta de vuelos comerciales en lo que va de ejercicio se sitúa un 3,8% por debajo de la previsión de 2025, alcanzando únicamente el 77,9% de la actividad registrada antes de la crisis sanitaria.
Desde la ADV responsabilizan de este desfase respecto al resto de Europa a la presión fiscal y regulatoria que ejerce el Gobierno federal sobre el sector.
El director general de la asociación, Ralph Beisel, considera la nueva revisión de las proyecciones como una seria advertencia y subraya que las elevadas tasas de infraestructura impiden a las aerolíneas ampliar su presencia en los aeropuertos alemanes, mientras otros países europeos viven una recuperación económica y operativa mucho más sólida.
La pérdida de competitividad de Alemania se refleja en las cargas estatales que soportan las compañías aéreas. Aunque se ha reducido el impuesto sobre el tráfico aéreo, un vuelo con destino europeo afronta en Alemania un coste medio de 4.449 euros en tasas, frente a los 2.326 euros de media en el conjunto de Europa.
En el caso de las rutas de largo radio, como una conexión con Nueva York, los costes gubernamentales alcanzan los 16.177 euros en los aeropuertos alemanes, frente a los 6.914 euros que se exigen en terminales europeas comparables, una diferencia que, según la ADV, limita la conectividad internacional de la economía germana.